CAMPO SECO Y DISCURSO MOJADO
Dicen por ahí, comadres, que “del dicho al hecho hay mucho trecho”, y eso quedó clarito tras lo dicho por ARTURO HUERTA GONZÁLEZ en su encuentro con el FNRCM. Resulta que mientras el gobierno se pinta de izquierda, el campo sigue bailando al son de los grandes consorcios, como si el neoliberalismo nunca se hubiera ido de la fiesta. El economista no se anduvo por las ramas: señaló que nuestros campesinos están compitiendo en desventaja, con precios fijados hasta en la Bolsa de Chicago, imagínese nomás, como si el maíz zacatecano creciera pensando en dólares. Y mientras tanto, las importaciones ya casi alcanzan la mitad de lo que producimos. “Estamos vendiendo la vaca para comprar la leche”, diría la abuela. Encima, los insumos suben por pleitos internacionales y aquí seguimos dependiendo del exterior. Así, el campo se marchita entre discursos bonitos y políticas que, lejos de regar la tierra, parecen echarle más sal.
BUSCAR HASTA ENCONTRAR, AUNQUE DUELA
En otro rincón de la realidad, comadres, hay historias que no deberían existir, pero ahí están, firmes como espinas. Tras años de espera, familias por fin recibieron los restos de sus seres queridos, entre ellos MANUEL DE JESÚS, quien pasó ocho años en el SEMEFO sin nombre, sin historia, sin despedida. Como dicen, “no hay plazo que no se cumpla”, pero qué caro sale cuando se trata del dolor. EVERARDO RAMÍREZ AGUAYO explicó que ahora sí hay tecnología y coordinación, que ya no es como antes, que ahora sí se busca con lupa. Exhumaciones, pruebas genéticas y hasta ayuda internacional han entrado al quite, porque los restos, muchos ya deteriorados, no la ponen fácil. Pero más allá de protocolos, aquí lo que pesa es la deuda con las familias. Porque una cosa es encontrar, y otra muy distinta es sanar. Y aunque nunca será suficiente, al menos se empieza a cerrar un ciclo que debió cerrarse hace años.
SIN ACUERDO Y LA PRESIÓN A TOPE
Y aquí es donde, comadres, aplica eso de “cuentas claras, amistades largas”, porque después de más de ocho horas de reunión, los frijoleros salieron igual que como entraron: sin acuerdo y con más dudas que certezas. Según lo explicado por RODRIGO REYES MUGÜERZA, el gobierno estatal hizo de intermediario para que los productores fueran escuchados por el programa federal, incluso con la presencia de ÁNGEL MARIO OLAIS ÁVILA, encargado de los centros de acopio. Se habló de metas, primero de 730 toneladas y hasta de 10 mil costales en tránsito que serían recibidos en centros como Santa Rita. Pero a la mera hora, siempre no: que luego eran 150 mil costales, que después hasta 4 mil toneladas. Total, como dicen en el rancho, “cada quien jalando agua para su molino”. El funcionario federal firmó minuta y se fue, y tras su salida cambió el discurso. Hoy los productores valoran seguir la protesta y hasta buscar a la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM. Porque cuando no hay congruencia, lo único seguro es el conflicto.
JUSTICIA QUE TARDA, PERO ALCANZA
Y cerramos esta Enredadera con un tema que huele a cuentas pendientes, porque “el que la hace, la paga”, o al menos eso dice el refrán. Resulta que un juez giró orden de aprehensión contra SILVANO AUREOLES CONEJO por su presunta responsabilidad en hechos graves ocurridos en 2017, allá en Arantepacua. Homicidio, abuso de autoridad y tortura son palabras mayores, comadres, y no se dicen a la ligera. En el mismo paquete va JUAN BERNARDO CORONA MARTÍNEZ y varios policías, señalados por su participación en un operativo que dejó muertos y heridos. Según la fiscalía, esto no fue cosa menor ni aislada, sino decisiones tomadas desde arriba. Hasta ahora no se sabe si ya los detuvieron, pero el caso ya volvió a prender la conversación sobre derechos humanos y abuso de poder. Porque cuando el poder se desborda, la justicia tiene que entrarle, aunque sea años después y con cuentas que ya pesan demasiado.