Opinión de
Tanya Ortiz
A q u e l a r r e | La niña de la montaña
A q u e l a r r e | La niña de la montaña
El corazón está no en el pecho,
tampoco en las manos. Está donde
el pensamiento lleva la añoranza
y el cariño lo hace latir …
ESTRELLA DE MAR
*Tanya Ortiz
No muy lejos se ve la montaña, en cuya cima, una nube pareciera estar a la espera, cual barco aéreo para zarpar de regreso a donde están los recuerdos de su infancia.
El viento ondea su larga cabellera, aquella que apenas llegaba a los hombros de la niña cuando inició la aventura en tierras desconocidas, donde el sonido de los monos capuchinos o el graznido de los tucanes la despierta apenas amanece.
Ahí, de pie, observa cómo la nube que cubre el volcán se disipa en momentos para descubrir la escalera que le permitiría subir al barco, pero es solo el viento que juega como hace con su cabellera y con sus deseos de volver.
Con el cielo de fondo, la niña dibuja un corazón alrededor de la cima de la montaña que se ha ganado miradas de amor, día a día. El azul del cielo y el verde de los pastizales se fusionan en un panorama que la ha enamorado y que, junto al sonido de riachuelo que pasa tras su casa, le recuerdan que la aventura es todos los días.
La niña dejó la mitad del corazón para viajar tras la mitad del otro y de manera constante jalaba los hilos que lo unen para no perder los recuerdos, los quereres.
Y mientras sigue viendo la montaña, imaginando navegar por el aire para volver, pero no para quedarse, sino para fortalecer la mitad dejada, el olor del café le confirma que ahora está donde puede hacer nuevos recuerdos. El cobijo recibido con las nuevas amistades, con quienes comparte las delicias de la tierra y los colores del bosque y del cielo y de la montaña, la hacen saber que también ahí es su casa.
Nuevas palabras, costumbres y tradiciones forman ahora parte de su cultura; vecinos solidarios enseñan a la niña juegos desconocidos, exquisita comida e historias fantásticas que ella podrá compartir.
Y mientras la mitad de su corazón también la añora, la niña pide a la nube de la montaña que corra con el viento y le comparta el regocijo de saberse amada, aquí y allá.
*Para mi niña de la montaña, Carolita, quien tiene mi corazón hasta donde esté…
*Cuento participante de los Juegos Florales Fresnillo 2023
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