Opinión de
Maricarmen Salinas
Autonomía económica de las mujeres | Tres señales de que no es amor, es violencia
Autonomía económica de las mujeres | Tres señales de que no es amor, es violencia
“Si queremos caminar hacia una verdadera generación de la igualdad, lograr cambiar las ideas tan arraigadas sobre cómo deben ser las relaciones de pareja, buscando nuevos caminos que no impliquen violencia ni dependencia”
María del Carmen Salinas Flores*
En los próximos días celebraremos el amor y la amistad, pareciera una celebración alejada del empoderamiento de las mujeres, sin embargo, a cuántas de nosotras nos han contado ese cuento de hadas, en donde un hombre llegará a nuestras vidas trayendo consigo la felicidad eterna.
Debajo de este cuento de hadas se entrañan mitos sociales que detienen a las mujeres para construirse un camino autónomo e independiente, con esto no sólo me refiero al ámbito emocional, si no que debajo de esta historia la felicidad eterna se traduce en realidad, en dependencia económica de una pareja sentimental o incluso de violencia.
La violencia de género se ha arraigado de manera tal a las estructuras de nuestra sociedad, que se ha vuelto cada vez menos visible y normalizada. La manera de educar tanto a mujeres como a hombres ha permitido que construcciones sociales como las del “amor romántico”, lo permite todo, lo tolera todo, lo cede todo, en nombre de lo que se cree que es el “amor”.
La violencia contra las mujeres suele ser justificada en nombre del “amor”; algunas de nosotras tal vez lo hemos vivido, permitido o callado, que alguna de nuestras parejas ejerciera algún tipo de control sobre nosotras, llegando a extremos de utilizarlos como amenazas o prohibiciones, obligándonos a hacer o dejar de hacer.
Si bien no se puede encerrar la violencia hacia nosotras en unos párrafos, creo necesario establecer por lo menos tres focos rojos que nos advierten de situaciones violentas.
1. SÍ TE CONTROLA, NO ES AMOR
El control hacia las parejas es una de las acciones violentas más difíciles de identificar, pues bajo la excusa de protección se suele enmascarar acciones que poco a poco impiden a las mujeres tomar sus propias decisiones.
Por ejemplo, bajo la premisa de cuidarnos algunas parejas piden que les digamos en dónde estaremos, con quién, qué haremos, seguramente, las personas lectoras indicarán que es algo muy común debido a motivos de seguridad, es por ello, que es muy difícil identificar este tipo de violencia, pues es una línea muy complicada de diferenciar.
Este tipo de acciones de control, vienen acompañadas de enojos, peleas y exigencias, asimismo, van creciendo este tipo de peticiones hasta dejarnos sin posibilidad de tomar nuestras propias decisiones.
2. SI TE CELA, NO ES AMOR
Los celos se han relacionado directamente con el amor, pues por años se ha tenido la falsa creencia de que prohibir dentro de una relación es algo normal, por ejemplo, no permitir que nos veamos con ciertas personas, o no dejar que acudamos con determinados grupos de amigas o amigos por celos, no es amor.
La prohibición y las limitaciones no tienen nada que ver con el amor, al contrario, si bien todos hemos sentido celos de alguna manera, las acciones que derivan de este sentimiento, siempre se pueden controlar, sin que esto implique para la otra persona dejar de salir o dejar de ver a ciertas personas.
3. SI TE CASTIGA, NO ES AMOR
Si bien esta frase parece obvia, también es una de las más frecuentes, sobre todo en el caso de violencia económica, por ejemplo, si existe alguna diferencia en pareja, en estos casos, suele venir acompañada de la limitación de recursos económicos.
Otro de los ejemplos en estos casos se entiende con la frase, “sí te portas bien, te compro lo que me pediste”, incluso eso lo hemos dicho a nuestros hijos, pero el contexto cambia cuando esto se hace entre una pareja, pues se está condicionando el actuar de la otra, para que haga lo que deseamos.
Con estas líneas no sugiero que el amor sea el culpable de estas construcciones sociales, al contrario, el amor es la invitación a hacerlo de manera distinta sin dependencia emocional ni económica, el amor se trata de corresponsabilidad, de reciprocidad, de ayuda mutua.
En este sentido, sí queremos caminar hacia una verdadera generación de la igualdad, este debe ser uno de los temas centrales, lograr cambiar las ideas tan arraigadas sobre cómo deben ser las relaciones de pareja, buscando nuevos caminos que no impliquen violencia ni dependencia.
Finalmente, aprovecho estas líneas para reconocer a todas aquellas parejas que día a día cambian los estereotipos de género en sus relaciones, así como a aquellas que se encuentran en proceso de hacerlo, y a quienes aún no se atreven, les extiendo la invitación para que caminemos juntos hacia la igualdad.
*Tesorera del Senado de la República
*Las opiniones plasmadas en las colaboraciones son responsabilidad de cada autor, así como su estilo de escritura. Ecodiario Zacatecas sólo es una plataforma digital para darlas a conocer a sus lectores.
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