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Erika Macedo Opinión de Erika Macedo

COMUNICAR Y CONECTAR | CAMBIA EL NOMBRE, ¿PERO CAMBIA EL PODER? ZACATECAS FRENTE A LA CONTINUIDAD

Hay momentos en política en los que una designación dice mucho más que un nombre.

Hay momentos en política en los que una designación dice mucho más que un nombre.

La llegada de Verónica Díaz Robles a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional coloca sobre la mesa una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Zacatecas está frente a una nueva etapa política o frente a la prolongación de un grupo que lleva años gravitando alrededor del poder?

Morena sostiene que Díaz obtuvo el resultado favorable en el ejercicio de encuestas realizado para definir la coordinación. Sin embargo, su designación no llegó acompañada únicamente de aplausos. Durante el anuncio también se escucharon expresiones de inconformidad contra el llamado “monrealismo”, reflejo de una discusión que ya estaba instalada en la política zacatecana.

Y no surgió de la nada.

Verónica Díaz tiene una trayectoria política propia, pero también existe un vínculo documentado con la familia Monreal: estuvo casada con Luis Enrique Monreal Ávila, hermano del gobernador David Monreal. Además, distintos medios han documentado su cercanía política con ese grupo a lo largo de su carrera.

Eso no demuestra, por sí mismo, nepotismo ni convierte automáticamente su designación en una herencia política. Pero sí vuelve legítima una pregunta ciudadana: ¿hasta dónde llega la renovación y dónde comienza la continuidad?

Porque el poder es como el agua: encuentra caminos para seguir corriendo.

A veces cambia de cauce, cambia de discurso y hasta cambia de rostro, pero la ciudadanía tiene derecho a observar quién continúa alrededor de las decisiones.

Ese es precisamente el desafío que enfrenta Verónica Díaz.

No basta con decir que comienza una nueva etapa. Tendrá que demostrarlo. No basta con hablar de transformación; tendrá que acreditar independencia, apertura y capacidad para construir más allá de los círculos tradicionales.

También sería injusto borrar su trayectoria únicamente por un vínculo familiar pasado. Díaz inició su actividad política desde joven y Morena ha destacado su participación histórica en el movimiento y su trabajo territorial.

MES DEL TESTAMENTO

Por eso la discusión debe ir más lejos que los apellidos.

Zacatecas necesita hablar de resultados, seguridad, desarrollo económico, campo, educación, oportunidades para los jóvenes y de instituciones que no dependan de familias, grupos o lealtades personales.

La democracia pierde oxígeno cuando la política comienza a parecer un árbol genealógico.

Pero también pierde calidad cuando sustituimos argumentos por etiquetas.

Rumbo a 2027, Verónica Díaz tendrá frente a sí una responsabilidad política enorme: convencer con hechos de que su proyecto tiene identidad propia.

Y la ciudadanía tendrá otra todavía más importante: preguntar, contrastar, exigir cuentas y decidir.

Porque los nombres pasan.

Los gobiernos terminan.

Las familias permanecen.

Pero el poder público nunca debería sentirse propiedad de nadie.

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