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COMUNICAR Y CONECTAR | FITO BONILLA ABRE LA DISPUTA POR 2027: DEL DESTAPE A LA PRUEBA DE LA CONFIANZA

El destape de Adolfo “Fito” Bonilla movió el tablero político de Zacatecas.

Por Erika Macedo

El destape de Adolfo “Fito” Bonilla movió el tablero político de Zacatecas. Su nombre quedó colocado en la conversación rumbo a 2027, pero entre encender los reflectores y conquistar la confianza ciudadana existe un camino que ningún anuncio puede recorrer por sí solo.

En política, expresar la intención de gobernar significa disputar atención, despertar emociones y comenzar a construir una imagen pública. Las primeras batallas se libran con palabras: ahí se dibujan expectativas, se marcan diferencias y se intenta persuadir mucho antes de que se abran las urnas.

El 26 de septiembre, Alejandro Moreno encabezó su designación como coordinador estatal de los “Defensores de Zacatecas”. El nombramiento lo perfila para buscar la gubernatura en 2027, aunque ese respaldo político todavía debe distinguirse de una candidatura formal. El llamado a construir una alianza opositora también formó parte del mensaje.

Desde la comunicación política, mi lectura es que el acto buscó proyectar decisión, respaldo y capacidad de convocatoria. Después de las especulaciones sobre su participación, Bonilla respondió con una expresión contundente: “sí voy, y voy con todo”.

La frase tiene fuerza porque es breve, transmite determinación y puede circular con facilidad en titulares, videos y conversaciones digitales. Funciona como un golpe sobre la mesa: anuncia presencia y reclama un lugar en la contienda.

Pero una frase memorable puede encender el ánimo sin despejar las dudas. Entre quienes simpatizan con él puede generar entusiasmo; entre quienes esperan propuestas, abre preguntas: ¿qué representa Bonilla?, ¿qué cambiaría en Zacatecas?, ¿por qué confiar en él? Ahí comienza la verdadera exigencia comunicacional.

Alejandro Moreno destacó su trayectoria, prestigio y capacidad para construir acuerdos. Esa presentación busca asociarlo con experiencia y viabilidad. Sin embargo, las referencias del dirigente a su fortaleza en encuestas deben entenderse como afirmaciones partidistas mientras no se conozcan resultados y metodologías que permitan comprobarlas. El discurso puede levantar una imagen; medir el respaldo ciudadano exige evidencia.

También merece atención el tono del propio Bonilla. Su intervención combinó llamados a la inclusión y a recuperar la paz con expresiones ofensivas contra quienes gobiernan. Esa mezcla plantea una tensión: si se ofrece construir puentes, el lenguaje debe ayudar a cruzarlos. La confrontación puede movilizar a la militancia, pero también dificultar una imagen de serenidad y apertura ante ciudadanos con posiciones diversas.

Estas son lecturas del mensaje, no conclusiones de una encuesta de percepción. Los aplausos de un mitin no son un termómetro de todo Zacatecas. Fuera del escenario, cada persona interpreta las palabras desde sus necesidades, sus experiencias y su relación con los partidos.

La expresión “recuperar Zacatecas” concentra otro desafío. Para una estructura partidista puede significar volver al gobierno. Para la ciudadanía tendría que traducirse en recuperar tranquilidad, oportunidades y confianza en las instituciones. Una misma consigna puede contener aspiraciones distintas; aclararlas será indispensable para evaluar la profundidad de la propuesta.

Bonilla tendrá que dar contenido verificable a la expectativa que abrió. La experiencia necesita resultados que la sostengan; la cercanía requiere escucha; y la promesa de unidad exige comportamientos congruentes. Ninguna estrategia de comunicación puede cubrir indefinidamente los vacíos de un proyecto.

El destape encendió los reflectores. Ahora corresponde mostrar qué hay detrás del anuncio y cómo respondería a las preguntas de Zacatecas. Porque la atención puede ganarse con una frase, pero la confianza se construye con hechos, todos los días.

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