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CONVIERTEN AMIGOS SUEÑO ESCOLAR EN DOS MIL TACOS DE CANASTA

Carlos y Adrián rescataron un sueño de sus años escolares y lo convirtieron en un negocio que ya prepara hasta 2 mil tacos para eventos.

Merari Martínez
Foto: Merari Martínez

GUADALUPE, ZAC.- El aroma de los tacos de canasta comienza a envolver la esquina del Oxxo, frente a la iglesia de piedra, sobre la calle San Antonio. Ahí, Carlos Mitchell Martínez y Adrián Vargas Ortiz convirtieron un sueño que nació durante sus años de escuela en un negocio que ya ha preparado hasta 2 mil tacos para un solo evento.

Los amigos, quienes se conocen desde hace años, mantienen el emprendimiento desde hace poco más de tres. Sus jornadas laborales transcurren entre las aulas y los pasillos de un hospital: Carlos trabaja como docente y Adrián como camillero, actividades que combinan con la preparación y venta de tacos.

La idea surgió durante su etapa escolar, cuando ambos hablaban sobre la posibilidad de instalar un negocio de tacos de canasta. El proyecto permaneció guardado durante años hasta que decidieron llevarlo a la realidad como una fuente adicional de ingresos.

Con el respaldo de sus familias instalaron el puesto en Guadalupe. Los primeros clientes llegaron entre los vecinos de la zona y, con el paso del tiempo, comenzaron a recibir pedidos para celebraciones y eventos especiales.

El crecimiento del negocio los llevó a enfrentar su mayor reto hasta ahora: preparar 2 mil tacos de canasta para un solo evento.

Programa pavimentación Guadalupe

Carlos considera que iniciar un proyecto propio requiere decisión y constancia. "Quien guste hacer su propio negocio, no se quede con los brazos cruzados", expresa al recordar cómo comenzó esta historia.

La amistad también ha sido parte fundamental para coordinar sus actividades. Carlos organiza sus tiempos entre la docencia y el negocio, mientras Adrián alterna sus responsabilidades como camillero con la preparación y venta de los alimentos.

"En tiempos de escuela ya teníamos planes de vender tacos", recuerda Carlos.

Entre vaporeras, canastas y jornadas de trabajo, aquella idea que nació durante sus años como estudiantes se convirtió en una fuente adicional de ingresos que ahora les permite atender desde clientes habituales hasta eventos con pedidos de miles de tacos.

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