DE LA VIOLENCIA AL SILENCIO: LA CABAÑA DE EL MENCHO EN TAPALPA

El operativo que llevó a la captura de El Mencho dejó claro que este no era solo un refugio de lujo, sino un santuario personal.

EcoDiario
DE LA VIOLENCIA AL SILENCIO: LA CABAÑA DE EL MENCHO EN TAPALPA
Foto: Cortesía

TAPALPA, JAL.- La cabaña en el exclusivo fraccionamiento Tapalpa Country Club guarda más secretos de los que parece. En la residencia de ladrillos y madera, donde Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pasó sus últimas horas, los militares encontraron más que huellas de un hombre en fuga: encontraron un reflejo de su vida oculta.

El operativo que llevó a la captura de El Mencho dejó claro que este no era solo un refugio de lujo, sino un santuario personal. La residencia de dos pisos, rodeada de pinos y jardines, parecía un lugar donde el capo se sentía seguro, apartado del caos que solía generar en las calles. La puerta principal de madera fue forzada por los soldados, quienes ingresaron a la cabaña para encontrar una cocina y un comedor llenos de alimentos frescos: frutas, verduras, carne y pescado, casi como si se tratara de un hogar común, pero con un toque inquietante.

En las recámaras desordenadas, donde perfumes de marcas exclusivas y ropa estaban esparcidos, había algo que captó la atención de los militares: un altar improvisado a la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y San Chárbel. Junto a las imágenes religiosas, una carta escrita a mano con un extracto del Salmo 91: "La desgracia no lo alcanzará, ni la plaga se acercará a su tienda". Un refugio espiritual que parece haber sido tan importante como las armas y la estrategia de escape del capo.

Un libro de oraciones de Santa Rita de Casia y un escapulario del Sagrado Corazón de Jesús completaban el cuadro. ¿Era este un hombre de fe o solo alguien que usaba la religión como consuelo ante la muerte que siempre estuvo cerca? La pregunta quedaba flotando en el aire mientras las autoridades inspeccionaban cada rincón de la cabaña, tratando de entender al hombre detrás del mito.

La vida del capo, tan ajena a la normalidad de la mayoría, se reflejaba también en la medicina que se encontró: Tationil Plus, un medicamento para la insuficiencia renal, confirmando que El Mencho no solo cargaba con el peso de su imperio criminal, sino también con una grave enfermedad que requería cuidados constantes. La cabaña, aparentemente un refugio en la naturaleza, fue en realidad su última trinchera antes de ser abatido.

El Mencho había huido de la cabaña días antes, dejando atrás las huellas de su vida privada en un pueblo que ahora parece atrapado entre la historia de su pasado violento y el deseo de retomar la normalidad. Mientras tanto, Tapalpa se encuentra en silencio, aún sacudido por los eco de los disparos y los bloqueos que se extendieron por las carreteras cercanas, como un recordatorio de que, incluso cuando el líder ya no está, el CJNG sigue marcando territorio.

En este pueblo serrano, la cabaña de El Mencho será recordada como más que un refugio: como un lugar lleno de secretos, fe y, sobre todo, de la tensión que definió sus últimos días en libertad.

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