EL FIN DEL "MOMENTO PERFECTO": CONSTRUYE TU FUTURO PROFESIONAL MIENTRAS TRABAJAS
Los profesionistas saben que deben potenciar su currículum con formación y experiencia, sin embargo, una exigencia permea y presiona las trayectorias académicas: la idea de que existe un “momento específico” para estudiar una carrera mientras continúas trabajando.
CIUDAD DE MÉXICO.- Las empresas apuestan siempre, y cada vez con mayor énfasis, por personas con un grado de preparación más amplio, que puedan aportar nuevas herramientas y cuyo bagaje y expertise brinden nuevas ideas y competencias a los procesos de trabajo. También hay que recordar que las trayectorias profesionales se reconocen no sólo por los logros académicos, sino por la experiencia laboral que dota de saberes y habilidades a las personas en espacios reales.
Las nuevas perspectivas profesionales y educativas valoran esos caminos recorridos, dándole significado a la experiencia y fusionándola con las exigencias del campo laboral actual, que está vivo y en cambio constante; considerando, además, el abanico de posibilidades y necesidades de una sociedad inmersa en la digitalidad y con preocupaciones que miran el bienestar humano como una necesidad apremiante.
Los profesionistas saben que deben potenciar su currículum con formación y experiencia, sin embargo, una exigencia permea y presiona las trayectorias académicas: la idea de que existe un “momento específico” para estudiar una carrera mientras continúas trabajando. Esta idea no considera que cada historia es única y que cada profesionista tiene sus propias necesidades. Pero hoy, el entorno laboral exige profesionales que evolucionen de manera constante, que actualicen sus conocimientos mientras trabajan y que combinen experiencia práctica con formación estratégica.
La idea del “momento perfecto” asume o espera que todo esté alineado (tiempo, estabilidad o certeza total); esto puede convertirse en el principal obstáculo de crecimiento profesional porque no considera que ese momento ideal se construye, que no es el mismo para todos y que cada uno lo identifica. Ese momento suele darse cuando las personas ya están inmersas en el campo laboral, porque la experiencia y los retos a los que se enfrentan les brindan las pautas para reconocer las habilidades que se necesitan desarrollar y aplicar en realidad. La experiencia se convierte en acelerador del aprendizaje.
Diversos informes internacionales, como Education at a Glance de la OCDE y el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, coinciden en que los niveles más altos de educación están vinculados con mejores oportunidades laborales, mayor estabilidad y crecimiento profesional. Además, destacan la necesidad de aprendizaje continuo y la actualización de habilidades como claves para mantenerse vigente en el mercado laboral. En este contexto, estudiar un posgrado no es comenzar de nuevo, sino avanzar con intención: tomar lo que ya se ha construido y potenciarlo con herramientas, visión y estrategia.
Tecmilenio impulsa una visión de aprendizaje a lo largo de la vida, donde el estudiar se adapta a las necesidades profesionales reales. Su modelo educativo en las carreras ejecutivas permite combinar trabajo y estudio, integrando la experiencia laboral como parte de la formación.
“Durante mucho tiempo se pensó que había un momento ideal para estudiar mientras trabajas, pero hoy sabemos que ese momento no llega por sí solo, se construye. Cuando una persona ya está en el campo laboral, tiene claridad sobre sus retos y puede aprovechar mejor el aprendizaje. Estudiar una carrera ejecutiva en esa etapa no es empezar de nuevo, es avanzar con mayor intención y estrategia”, señala Maru Castillo, Directora Nacional de Posgrados y Licenciaturas Ejecutivas de Tecmilenio.
La experiencia profesional aporta profundidad al aprendizaje. Quien estudia mientras trabaja, tiene la oportunidad de aplicar los conocimientos en tiempo real y de generar un impacto visible en su quehacer. Analiza la realidad, las prácticas, las dificultades y necesidades de una manera tangible, comprueba teorías y corrige rutas. Este enfoque hace que el aula sea un espacio de reflexión y práctica, donde la teoría se enlaza directamente con los desafíos del entorno laboral. Entonces el aprendizaje deja de ser un proceso aislado y se vuelve motor de cambio real.
El mito del “momento perfecto” para estudiar se desvanece frente a una realidad que exige actualización constante. Las trayectorias profesionales actuales son no lineales y requieren flexibilidad, adaptación y visión de futuro. Tomar decisiones de formación bajo la idea de “tener más tiempo” suele entorpecer el crecimiento profesional. En cambio, decidir avanzar a consciencia, permite transformar la experiencia en liderazgo, fortalecer la empleabilidad y abrir nuevas oportunidades.
Estudiar una carrera ejecutiva, no llega cuando todo está en calma, sino cuando el profesional reconoce que el aprendizaje es parte de su evolución.
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