Denuncia Trata

ENTRE LOS ESCOMBROS TAMBIÉN FLORECE LA ESPERANZA

Ramona Verde

Cuando las noticias suelen pintarnos puro panorama gris, de vez en cuando aparece una historia que le recuerda a uno que todavía hay milagros con botas y casco. Resulta que elementos del Ejército Mexicano, desplegados en Venezuela para apoyar tras el terremoto, lograron rescatar con vida a un niño de apenas nueve años que permanecía atrapado bajo una estructura colapsada. Fueron seis horas de trabajo continuo, de paciencia, de técnica y de no rendirse hasta escuchar una voz entre los escombros. Ya luego vino la atención médica y el traslado para que recibiera cuidados. Esas son las historias que pocas veces hacen tanto ruido como las tragedias, pero que hablan del lado humano de quienes visten uniforme. Porque una cosa es portar un arma y otra muy distinta cargar en brazos a un niño que volvió a nacer. Como decía mi abuela: mientras haya quien tienda la mano, nunca todo estará perdido. Y esa, comadres, también merece contarse.

Programa pavimentación Guadalupe

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