INMORTALES MUNDIALISTAS DE LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA: WILLIAM “BILL” SHANKLY

Comenzó a dirigir al Huddersfield para, en 1959, hacerse cargo del Liverpool, que en aquel entonces militaba en la Segunda División.

José Ortega
Foto: Cortesía

Entrenador escocés, nació en el condado de Ayrshire en 1913. Inició su carrera como centrocampista en las filas del Carlisle, a los 19 años, para pasar posteriormente al Preston, equipo en el que terminó su trayectoria como jugador. Comenzó a dirigir al Huddersfield para, en 1959, hacerse cargo del Liverpool, que en aquel entonces militaba en la Segunda División.

A Bill Shankly se le puede considerar como el forjador del Liverpool de aquellos tiempos. En sus 15 años al frente de los “Reds” lo logró todo, desde ascender al equipo a Primera División en una temporada hasta alcanzar el título de liga en la siguiente. Bajo su batuta, el Liverpool se convirtió en un club muy bien organizado que consiguió la mayor cantidad de títulos de Inglaterra durante los siguientes veinte años. Fue el descubridor de talentos tan importantes como Kevin Keegan y Steve Heighway; fichó a jugadores de la talla de McDermott y Johnson, creando un carisma tan grande alrededor del club que todavía perdura después de su muerte, acaecida en octubre de 1981.

De este personaje se narran múltiples anécdotas sobre su sagacidad, humor y fina psicología hacia sus jugadores. Cuenta Frank McGee, un prestigioso periodista inglés, que un día antes de un importante encuentro Shankly se dirigió a sus pupilos con las siguientes palabras: “Nuestros rivales no valen nada; aquel no sabe lo que es un balón; aquel otro es un playboy; este es un borracho y el otro, un cobarde. Así que solo jugarán contra siete hombres válidos. No me digan que pueden perder contra siete”. Y ganaron.

A pesar de su gran éxito como entrenador, nunca logró dirigir a la selección inglesa ni tampoco recibió propuesta alguna de otro club. Fue uno de los entrenadores de fútbol británico más famosos y respetados. En su honor, el Liverpool le erigió una estatua en la entrada del estadio con la inscripción: “He made the people happy” (“Él hizo feliz a la gente”).

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