LA BRECHA DE GÉNERO EN SALUD MENTAL DE FRESNILLO
Esta es la paradoja que el psicólogo clínico, José Antonio Carrillo Rodríguez pone sobre la mesa: la mujer fresnillense cuida, acompaña y sostiene, pero rara vez se prioriza.
FRESNILLO, ZAC.— En el Centro de Atención a la Salud Mental y Adicciones (UNEME-CECOSAMA), las salas de espera tienen un rostro mayoritariamente femenino, pero las fichas de consulta llevan nombres masculinos.
Esta es la paradoja que el psicólogo clínico, José Antonio Carrillo Rodríguez pone sobre la mesa: la mujer fresnillense cuida, acompaña y sostiene, pero rara vez se prioriza.
El rol tradicional de la mujer como cuidadora principal se ha convertido en su mayor barrera para acceder a la salud emocional, según Carrillo Rodríguez, es sumamente común ver a madres y esposas acudir fielmente a las terapias de sus hijos o parejas, dejan su propia depresión o ansiedad en el último peldaño de prioridades.
"Tratamos de orientarlas en que es importante que cuiden su propia salud mental para estar estables. Ellas son el soporte, pero un soporte también necesita mantenimiento", puntualizó el especialista.
Actualmente, el UNEME-CECOSAMA opera con agenda llena, enfrentan una demanda constante en dos frentes críticos: salud mental, con casos de depresión, cuadros de ansiedad aguda e ideación suicidadicciones y atención integral por consumo de sustancias legales (alcohol, tabaco, fármacos) e ilegales.
Para combatir estas cifras, el centro mantiene una estrategia de detección temprana en las escuelas de educación básica. A través de tamizajes, los especialistas logran identificar a jóvenes en etapas experimentales de consumo o con señales de alerta emocional antes de que la situación se convierta en una crisis crónica.
El reto: Desmantelar el prejuicio
Aunque en la edad adulta muchos pacientes llegan por voluntad propia, el estigma social sigue siendo el "muro" a derribar en Fresnillo.
El llamado del equipo interdisciplinario psicología, trabajo social y medicina) es claro: pedir ayuda no es debilidad y ell objetivo final es que tanto adolescentes como adultos aprendan a gestionar sus emociones sin recurrir al consumo de sustancias, romper con ello el ciclo de descuido personal que hoy afecta, especialmente, a las mujeres que cuidan de todos, menos de ellas mismas.