OFRECE OCEZ UNA TRAVESÍA SONORA ENTRE CONTINENTES Y MEMORIA EN SU PRIMER CONCIERTO DE TEMPORADA
El programa de la noche ofreció una experiencia musical que abarcó desde el dinamismo del bel canto italiano hasta las raíces rítmicas del México moderno.
ZACATECAS, ZAC.- La Orquesta de Cámara del Estado de Zacatecas (OCEZ) deslumbró al público con su primer concierto de temporada en el Teatro Fernando Calderón. Bajo la batuta del director artístico invitado, Jorge Armando Casanova, y con Cuauhtémoc Rivera como solista al violín, la velada se transformó en una travesía sonora que cruzó épocas y continentes.
El programa de la noche ofreció una experiencia musical que abarcó desde el dinamismo del bel canto italiano hasta las raíces rítmicas del México moderno. El concierto comenzó con la obertura de La Gazza Ladra de Gioachino Rossini, una pieza que mostró la elegancia y energía característica del compositor italiano. La interpretación de la orquesta, precisa y enérgica, dio inicio a una noche llena de contrastes musicales.
El momento culminante llegó con el Concierto para violín en re menor de Aram Khachaturian. Cuauhtémoc Rivera, con una sólida interpretación y notable comunicación con la orquesta, brilló como el eje expresivo de la noche. Su dominio técnico y emocional le permitió transitar con fluidez por los contrastes de la obra, destacando en cada uno de los movimientos.
Tras el intermedio, la OCEZ presentó una pieza clave en el repertorio mexicano: La noche de los mayas de Silvestre Revueltas. Esta obra emblemática resonó con una fuerza rítmica excepcional y logró transportar al público a un universo sonoro ancestral, reinterpretado desde una óptica contemporánea. Movimientos como Noche de jaranas y Noche de encantamientos conectaron rápidamente con la audiencia, que se sumió en la atmósfera mística que evocaba la pieza.
Jorge Armando Casanova, con una vasta trayectoria internacional y formación europea, aportó claridad estructural y sensibilidad a la interpretación. Su dirección se complementó con la participación de Rivera, quien, reconocido por su impulso a la música contemporánea, reafirmó su lugar como uno de los violinistas más importantes de México.
El concierto de la OCEZ no solo fue una muestra de la excelencia técnica de los intérpretes, sino también de la capacidad de la música para conectar tradiciones diversas. La velada terminó con un fuerte aplauso, consolidando a la orquesta como una de las agrupaciones más relevantes en la escena cultural zacatecana.