REVIVE AVENIDA HIDALGO MEMORIA MINERA DE ZACATECAS

Desde cualquier punto de la avenida se impone la vista hacia Plaza de Armas, el Cerro de La Bufa y la Catedral, monumental testigo de la bonanza minera que convirtió a Zacatecas en una de las ciudades más importantes de la Nueva España.

Merari Martínez
REVIVE AVENIDA HIDALGO MEMORIA MINERA DE ZACATECAS
Foto: Merari Martínez

ZACATECAS, ZAC.- El eco de los pasos se mezcla con el sonido de las campanas de la Catedral Basílica. La cantera rosada brilla bajo el sol de la tarde mientras turistas, vendedores y familias recorren la Avenida Hidalgo, la arteria más emblemática de Zacatecas, esa que desde hace siglos carga sobre sus adoquines el peso de la historia y la identidad de toda una ciudad.

Desde cualquier punto de la avenida se impone la vista hacia Plaza de Armas, el Cerro de La Bufa y la Catedral, monumental testigo de la bonanza minera que convirtió a Zacatecas en una de las ciudades más importantes de la Nueva España.

“Esta avenida no solo comunica calles; comunica generaciones enteras de zacatecanos”, relata durante la entrevista uno de los conocedores del Centro Histórico, mientras observa el ir y venir de visitantes frente a los edificios coloniales.

Mucho antes de llamarse Avenida Hidalgo, esta vía tuvo otros nombres que todavía sobreviven en la memoria antigua de la ciudad. Primero fue conocida como “calle que va a San Francisco”; después, como “calle del Maestre de Campo”. Décadas más tarde, en el siglo XX, algunos la identificaban como “Calle de la Caja”.

Aunque parecía un conjunto disperso de calles cortas, en 1915 quedó integrada oficialmente como una sola vialidad, extendiéndose desde la rinconada de Tres Cruces hasta la avenida Juárez. Desde entonces se convirtió en el eje principal del corazón zacatecano.

“Desde la época colonial aquí se instalaron las instituciones políticas y comerciales más importantes gracias a la riqueza minera”, explica el entrevistado, señalando antiguos inmuebles que aún conservan balcones de hierro forjado y fachadas labradas en cantera.

Viviendas bienestar guadalupe

Frente a la avenida, la Catedral Basílica domina el paisaje urbano. Construida entre 1729 y 1752, su fachada churrigueresca continúa sorprendiendo a quienes llegan por primera vez a la ciudad.

“La Catedral es el símbolo máximo de la prosperidad minera; verla frente a Hidalgo es entender el poder económico que tuvo Zacatecas”, afirma.

La avenida también conecta con la antigua calle Tacuba, una de las rutas más viejas de la ciudad, utilizada en otros tiempos como punto de descanso para viajeros y comerciantes que llegaban desde distintos caminos del virreinato.

Cuando cae la noche y las luces iluminan la cantera, Avenida Hidalgo parece recuperar las voces de siglos pasados. Ahí permanece, intacta y viva, como una crónica abierta de Zacatecas, donde cada piedra guarda una historia y cada fachada recuerda el esplendor minero que dio forma a la ciudad.


Comparte esta nota: