TRANSFORMAR VIDAS, LA LECCIÓN QUE PEDRO JAIME ANSURES CONVIRTIÓ EN DESTINO

Durante 33 años de servicio, Pedro Jaime Ansures Saucedo ha recorrido aulas de primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura y maestría con la convicción de que educar no es una profesión cualquiera, sino un acto profundo de entrega humana.

Merari Martínez
TRANSFORMAR VIDAS, LA LECCIÓN QUE PEDRO JAIME ANSURES CONVIRTIÓ EN DESTINO
Foto: Merari Martínez

ZACATECAS, ZAC.- No todos los maestros dejan huella. Algunos enseñan materias; otros enseñan a vivir. Durante 33 años de servicio, Pedro Jaime Ansures Saucedo ha recorrido aulas de primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura y maestría con la convicción de que educar no es una profesión cualquiera, sino un acto profundo de entrega humana.

Su historia no se mide solamente en generaciones formadas, sino en corazones alcanzados. Desde las comunidades escolares hasta su responsabilidad como jefe de región en Fresnillo, después de un largo camino, Ansures construyó una trayectoria marcada por la cercanía, la disciplina y una vocación que nunca entendió horarios ni límites.

Esposo y padre de cuatro hijos tres mujeres y un hombre, Pedro Jaime reconoce que la familia ha sido el sostén de una vida dedicada al servicio. Sin embargo, asegura que el aula también se convirtió en hogar y refugio emocional.

“Ser maestro es una bendición en mi vida porque me ha dado la oportunidad de tocar corazones, de transformar conciencias y de realizarme como ser humano”, expresó durante la entrevista, con la serenidad de quien sabe que eligió el camino correcto.

A lo largo de más de tres décadas, vio cambiar planes educativos, generaciones y tecnologías, pero nunca modificó la esencia de su misión: acompañar a sus estudiantes más allá de los libros. Para él, enseñar significa entender las necesidades humanas detrás de cada pupitre.

“Me ha permitido dejar de ser yo para convertirme en la persona que mis estudiantes necesitan”, afirmó, dejando claro que la verdadera enseñanza nace de la empatía.

Viviendas bienestar guadalupe

Quienes lo conocen coinciden en que Pedro Jaime Ansures no sólo impartió clases; sembró confianza, motivación y esperanza en miles de jóvenes que encontraron en él una guía permanente. Su liderazgo en Fresnillo fortaleció además el trabajo educativo regional, impulsando una visión más humana de la educación.

Hoy, después de 33 años de servicio, su voz mantiene la misma claridad con la que comenzó frente a grupo. Y entre todas las lecciones compartidas, existe una que resume su filosofía de vida y que repite como principio inquebrantable:

“La tarea más importante es ser feliz”.

Más que una frase, es el legado de un maestro que entendió que educar también consiste en enseñar a vivir plenamente.

Comparte esta nota: