Opinión de
Cándido Martínez
COLUMNA INVITADA | BRASIL, EL RECHAZO A UN APELLIDO QUE REVIRTIÓ UNA ELECCIÓN
La remontada de Lula en Brasil se explica por la movilización de nuevos votantes y el rechazo al apellido Bolsonaro, que terminó convirtiéndose en un factor clave para su victoria.
La remontada del domingo en Brasil es histórica. El 4 de octubre, Flávio Bolsonaro salió de la primera vuelta con 56.1 millones de votos, más de dos millones por encima de Luiz Inácio Lula da Silva, y con una victoria que para muchos parecía prácticamente asegurada. Sin embargo, hoy Lula se prepara para su cuarto mandato. ¿Qué cambió entre una vuelta y otra? La respuesta no está solamente en quienes siempre apoyaron a Lula, sino también en quienes decidieron respaldarlo en la segunda vuelta. Entre esos nuevos apoyos, el rechazo al apellido Bolsonaro fue una motivación importante. Para entender cómo fue posible esta remontada y, sobre todo, quiénes la hicieron posible, hay que recurrir a los datos.
Las cifras oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE) muestran el tamaño de la remontada. Lula obtuvo 64.3 millones de votos (51.79%) frente a los 59.8 millones de Flávio (48.21%), una diferencia cercana a 4.4 millones. Entre una vuelta y otra, Lula sumó 10.4 millones de votos y su rival apenas 3.7. Pero hay otro dato clave para entender la remontada: la participación electoral. La abstención bajó de 21.08% en la primera vuelta a cerca de 19.2% en la segunda, lo que representa un aumento neto de casi 3 millones de votantes. En una elección tan cerrada, esa movilización pudo marcar la diferencia.
¿De dónde salieron esos votos y qué los movió? En Áltica realizamos una encuesta digital a 9 mil votantes entre el 22 y el 24 de octubre, y les pedimos que explicaran con sus propias palabras por qué elegían a uno u otro candidato. La primera conclusión es que Lula no ganó con su base. Su electorado de siempre, el mismo que lo dejó en segundo lugar en la primera vuelta, votó por lo que hizo (los programas sociales, el salario mínimo, lo que representa para los más pobres). Es decir, que la victoria vino de otro lado.
Según nuestra estimación, la mayor parte de los votos nuevos vino de personas que no votaron o anularon su voto en la primera vuelta, y de electores de candidatos como Augusto Cury y Renan Santos. Y esos votantes tuvieron otras motivaciones. En nuestro estudio, casi la mitad de quienes votaron por Lula en la segunda vuelta sin haberlo hecho en la primera (49%) dijo que su voto era, sobre todo, contra Flávio. No fue un voto de simpatía, fue un voto de rechazo.
Las respuestas abiertas lo muestran con más claridad. Los nuevos votantes de Lula mencionan el rechazo a Flávio o al bolsonarismo en 35% de los casos, y 17% recurre a palabras de miedo como dictadura, golpe o retroceso. Algunos lo dijeron: “para que la familia Bolsonaro no vuelva al poder” o “para garantizar que dentro de cuatro años pueda volver a votar”. Pocas veces se ve con tanta nitidez el temor a una derecha autoritaria convertido en voto.
Ahí entra la campaña. Tras el resultado del 4 de octubre, el propio Lula reconoció que su campaña se había quedado corta y la reorganizó desde el día siguiente. Más presencia en redes, una ofensiva dirigida a mostrar quién era Flávio y qué implicaría su gobierno, y un llamado insistente a salir a votar. La idea era que cada simpatizante convenciera a su familia, a sus vecinos y a sus compañeros de trabajo que se habían quedado en casa por desgana o por enojo. La caída de la abstención sugiere que funcionó.
Lo interesante es que la campaña no habló de democracia en abstracto. Habló de Flávio. Fueron los votantes quienes tradujeron ese mensaje a un lenguaje democrático. La defensa de la democracia terminó siendo el motivo más mencionado entre todos los votantes de Lula (28%). La campaña convirtió el temor a un nuevo gobierno bolsonarista en motor de movilización, y la democracia fue la palabra con la que la gente nombró ese temor.
Del otro lado hay un dato que explica buena parte del resultado. Solo 3% de los votantes de Flávio mencionó a su padre, Jair Bolsonaro, como motivo de su voto. Flávio construyó algo más amplio que el bolsonarismo y su promesa de cambio conectó con quienes estaban cansados de lo que muchos de ellos llaman veinte años de PT. Pero el apellido no le sumaba entre los suyos y sí movilizaba a los demás. Fue un lastre, no un activo.
Brasil, sin embargo, no sale reconciliado de esta elección. La diferencia fue de menos de cuatro puntos, y en nuestro estudio solo 8% de los votantes de Flávio dice confiar mucho en las urnas electrónicas, mientras 39% no confía en ellas. El mismo temor que le dio la victoria a Lula tiene su espejo en la desconfianza del electorado que estuvo a punto de ganar. Ese será el primer asunto del nuevo mandato.
La lección va más allá de Brasil. Las elecciones no siempre se ganan sumando simpatías; a veces se ganan haciendo visible aquello que una mayoría no está dispuesta a aceptar. Lula lo entendió, y millones de brasileños que en otras circunstancias no lo habrían elegido decidieron que, esta vez, valía la pena salir a votar.
Fuentes:
Encuesta Digital Áltica (26 de octubre de 2026). Lula ganó con los votos contra Flávio.
https://carta.altica.net/2026/10/26/brasil-2026-segunda-vuelta/
Tribunal Superior Eleitoral (TSE)
Noticias Relacionadas
Opinión de
Erika Macedo
COMUNICAR Y CONECTAR | DÍA DE MUERTOS: CUANDO LA MEMORIA HABLA Y LAS TRADICIONES SE CONVIERTEN EN MENSAJES DE VIDA
Cada año, cuando octubre se despide y noviembre comienza a despertar, México se viste de cempasúchil, enciende veladoras y abre las puertas del corazón para recibir a quienes físicamente partieron, pero permanecen vivos en nuestros recuerdos
Opinión de
Adrián Nevares
ENTRE CIFRAS Y REALIDADES | EQUIDAD E INCLUSIÓN: CONSTRUIR PUENTES, NO LEVANTAR BARRERAS
La equidad y la inclusión son principios fundamentales para construir espacios educativos más justos, respetuosos y democráticos
Opinión de
Susana Sánchez
LA FAMILIA | HUMOR AMABLE VS. HUMOR IRÓNICO: ¿DE QUÉ NOS REÍMOS EN FAMILIA?
En una familia, las risas pueden ser el mejor pegamento para unir a sus integrantes o convertirse, sin que nadie lo advierta, en pequeñas grietas que van debilitando la confianza
Opinión de
Diego Varela
HABLEMOS DE SEGURIDAD… Y ALGO MÁS | CAUSAS Y FACTORES DELICTIVOS
"🛡️ La prevención, la educación 📚 y la cohesión social 🤝🏻 son claves para combatir las causas de la violencia y el delito"