CUANDO EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA
Dicen por ahí, comadres, que “el que con lobos anda, a aullar se enseña”, y en la capital ya empieza a preocupar más de uno que el tal CÉSAR HERRERA, particular del ayuntamiento capitalino, ande convertido en piedra en el zapato del propio equipo. Porque una cosa es tener carácter y otra muy distinta andar de misógino y violento. En los pasillos cuentan que no son pocas las veces que se le ha visto jalonear y tratar con prepotencia a funcionarias, como si todavía viviéramos en tiempos donde el maltrato se normalizaba nomás porque alguien trae cargo. Y ojo, porque cuando un funcionario empieza a sentirse intocable, el problema ya no es solo de él, sino de quien lo sostiene. El presi MIGUEL VARELA debería revisar con lupa a quienes lo rodean, porque luego por culpa de uno que otro acelerado se le ensucia el trabajo a toda la administración. Y ya sabe, comadre: “por una manzana podrida se echa a perder el costal”.