CUANDO EL HAMBRE APRIETA, LA PACIENCIA SE ACABA
Ahora sí que, tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe, y eso fue justamente lo que pasó en el Congreso local, donde productores de frijol llegaron cansados de promesas y terminaron reventando la sesión entre gritos, reclamos y mentadas. El enojo no salió de la nada; son meses de acuerdos incumplidos, pagos atorados y centros de acopio que, según los campesinos, nomás sirvieron para beneficiar a coyotes y no al productor que sí se parte el lomo en el campo. La escena estuvo pesada: bloqueos, amenazas de no dejar salir a diputados y acusaciones directas contra personajes de Morena y operadores del programa federal. ABRAHAM CASTRO TREJO, uno de los líderes, recriminó que de las 1,500 toneladas de grano que les prometieron acopiar, hasta el momento solo va un 40%. Y aunque varios legisladores intentaron calmar las aguas, el coraje ya estaba desbordado. Porque el frijolero podrá aguantar sequías, heladas y malos precios, pero lo que ya no tolera es sentirse ignorado.