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DEFIENDEN UNIVERSITARIAS QUE FILOSOFÍA FEMINISTA SEA IMPARTIDA POR UNA MUJER EN LA UAZ

El documento, dirigido al rector de la UAZ, Ángel Román Gutiérrez, y a la comunidad universitaria, señala su preocupación por los posicionamientos emitidos desde espacios académicos que, “bajo la apariencia de una ‘opinión personal’ o de una supuesta defensa de los derechos laborales, terminan desacreditando y minimizando las exigencias de estudiantes y docentes feministas”.

Esther Consuegra
Foto: Esther Consuegra

ZACATECAS, ZAC.- El Grupo de Acompañamiento a las Mujeres de la Comunidad Universitaria emitió un manifiesto público en defensa de estudiantes y docentes de la Unidad Académica de Filosofía de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), luego de las reacciones y opiniones difundidas en redes sociales en contra de la exigencia de que la asignatura de Filosofía Feminista sea impartida por una mujer con perfil especializado.

El documento, dirigido al rector de la UAZ, Ángel Román Gutiérrez, y a la comunidad universitaria, señala su preocupación por los posicionamientos emitidos desde espacios académicos que, “bajo la apariencia de una ‘opinión personal’ o de una supuesta defensa de los derechos laborales, terminan desacreditando y minimizando las exigencias de estudiantes y docentes feministas”.

Las firmantes advirtieron que cuando este tipo de expresiones provienen de figuras con autoridad institucional y legitimidad académica “sus efectos no son neutrales”, ya que contribuyen a reproducir “formas de violencia simbólica e institucional” contra un movimiento que históricamente ha buscado visibilizar las desigualdades y violencias que enfrentan las mujeres dentro y fuera de la universidad.

El grupo sostuvo que las opiniones emitidas por integrantes de la comunidad universitaria no pueden analizarse fuera del contexto de poder en que se producen, particularmente en una institución donde, aseguraron, las mujeres han enfrentado “exclusión, hostigamiento, subrepresentación y descalificación intelectual”.

En el manifiesto se afirma que la demanda de las estudiantes y docentes de Filosofía no constituye “un acto de discriminación inversa ni un ataque personal contra los docentes hombres”, sino que responde a “una discusión histórica, política y epistemológica profundamente vinculada con las desigualdades estructurales que han atravesado a las mujeres dentro de la academia y particularmente en los espacios filosóficos, tradicionalmente bajo el dominio masculino”.

Las universitarias señalaron que la filosofía occidental fue construida y legitimada durante siglos desde perspectivas masculinas que excluyeron sistemáticamente las voces y producciones intelectuales de las mujeres. Añadieron que incluso las reflexiones sobre las mujeres fueron realizadas principalmente por hombres “sin reconocerlas como sujetas de conocimiento”.

De acuerdo con el posicionamiento, el feminismo filosófico surgió precisamente como una crítica a esa exclusión histórica y como una propuesta para recuperar “las experiencias encarnadas, políticas y epistemológicas de las mujeres”.

Asimismo, el grupo manifestó que las mujeres académicas continúan enfrentando menores oportunidades de acceso a espacios de poder, reconocimiento intelectual, contratación, definitividad y legitimidad dentro de las universidades.

También señalaron que sus líneas de investigación suelen ser minimizadas y que sus experiencias de violencia y discriminación frecuentemente son consideradas “subjetivas” o “ideológicas”.

El manifiesto consideró contradictorio que una materia orientada a cuestionar las estructuras patriarcales reproduzca “la exclusión de mujeres especialistas en el campo”.

En ese sentido, enfatizaron que la discusión no se limita a la capacidad individual de un docente hombre para abordar teoría feminista, sino a las condiciones estructurales de representación y experiencia desde las cuales se construye el conocimiento.

“Defender la presencia de una mujer impartiendo Filosofía Feminista implica reconocer la necesidad de abrir espacios concretos para las mujeres dentro de disciplinas donde han sido históricamente marginadas”, expuso el documento.

Las firmantes también señalaron que las estudiantes han colocado sobre la mesa la importancia de construir espacios pedagógicos seguros y sensibles a las experiencias de violencia de género. Indicaron que “la pedagogía feminista no se limita al contenido bibliográfico”, sino que involucra formas de escucha, acompañamiento y comprensión de las relaciones de poder en el aula.

El Grupo de Acompañamiento expresó además preocupación porque algunos sectores docentes hayan respondido a esta exigencia desde “la ridiculización, el descrédito o la simplificación del debate”, reduciéndolo a “una falsa dicotomía entre ‘capacidad académica’ y ‘sexo’”.

Finalmente, las universitarias sostuvieron que escuchar las demandas feministas fortalece la posibilidad de construir espacios universitarios “más democráticos, críticos y congruentes con los principios de igualdad sustantiva y derechos humanos”.

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