EL HOTEL QUE PUEDE CAMBIAR DE DUEÑO...

Ramona Verde

Ahora sí que cuando la cobija es chica, todos jalan para su lado. La propuesta de entregar el Hotel Parador para saldar parte de la deuda del Issstezac con el Gobierno del Estado ya prendió focos amarillos. Por un lado, la administración asegura que hay que convertir ladrillos en dinero para salvar las finanzas del instituto; por el otro, especialistas advierten que no se puede disponer tan fácilmente de un patrimonio que respalda la seguridad social de miles de trabajadores. Y la verdad, comadres, el asunto no es enchílame otra. El Issstezac lleva años cargando una pesada losa financiera y nadie puede negar que necesita soluciones urgentes. Pero tampoco faltan quienes preguntan si ya se agotaron todas las alternativas antes de vender uno de sus activos más importantes. Porque una decisión así no solo se mide en millones de pesos; también se mide en la confianza que los trabajadores depositan en el sistema que algún día tendrá que responderles.

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