EL PRI Y EL ESPEJO ROTO

Ramona Verde

Ay, comadres, dicen que el amor es ciego, pero el desamor es más chismoso. CARLOS PEÑA BADILLO, dirigente estatal del PRI y diputado local, anda como los hombres engañados: es el último en enterarse que ya lo dejaron. Y es que muchos de su lista hace rato que brincaron la cerca; unos se fueron calladitos, otros nomás ya no contestan el teléfono. El Partido Revolucionario Institucional en el estado está más solo que fiesta sin pastel, y todavía hay quien jura que todo está bajo control. Comadre, cuando el río suena no es porque esté afinando guitarra. La militancia se deshoja como margarita vieja y los liderazgos se evaporan. Si no despiertan, se van a quedar hablando solos frente al espejo roto de lo que fueron. Y como dice el dicho: camarón que se duerme, se lo llevan… y aquí ya se llevaron a varios.

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