Prevención embarazo temprano

EXIGE MARA MUÑOZ ROMPER EL SILENCIO ANTE VIOLENCIA SEXUAL

La jueza de Distrito en Materia Penal, Mara Muñoz, hizo un llamado público a visibilizar la violencia sexual que enfrentan niñas y adolescentes y a romper el silencio que, afirmó, ha permitido que este fenómeno persista en un contexto de impunidad.

Esther Consuegra
Foto: Esther Consuegra

ZACATECAS, ZAC.- La jueza de Distrito en Materia Penal, Mara Muñoz, hizo un llamado público a visibilizar la violencia sexual que enfrentan niñas y adolescentes y a romper el silencio que, afirmó, ha permitido que este fenómeno persista en un contexto de impunidad.

A través de una publicación difundida en sus redes sociales, la impartidora de justicia reflexionó sobre las causas estructurales de esta problemática y expresó su solidaridad con las víctimas, particularmente tras el caso de una niña de 10 años que recientemente ha generado indignación en Zacatecas.

El pronunciamiento ocurre en un contexto nacional donde organismos como el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) han advertido que la violencia sexual contra menores de edad continúa siendo una de las principales violaciones a los derechos de la infancia.

Destacó que la mayoría de estos delitos, de acuerdo con diversos estudios, ocurren dentro del entorno familiar o son cometidos por personas cercanas a las víctimas, lo que dificulta la denuncia y favorece la impunidad.

En su publicación, Mara Muñoz sostuvo que el control sobre los cuerpos de niñas y niños y la normalización de las agresiones forman parte de un problema estructural.

“Con profundo respeto a tantas niñas y mujeres que sufren sin eco suficiente: Controlar el cuerpo de las niñas y los niños, normalizar las agresiones que sufren y minimizar sus consecuencias es, al mismo tiempo, una causa y una manifestación de la sociedad de explotación y violencia en la que vivimos”, escribió.

La jueza señaló que la violencia sexual contra las niñas continúa siendo una de las formas de violencia más frecuentes y con mayores consecuencias para quienes la padecen.

“Entre todas las formas de violencia que afectan a las infancias, la violencia sexual contra las niñas sigue siendo una de las más frecuentes y devastadoras. Lo más doloroso es que, en la mayoría de los casos, ocurre en los espacios donde deberían sentirse más seguras: el hogar, la escuela o el entorno familiar. Los agresores suelen ser hombres cercanos en quienes se deposita confianza y autoridad: padres, abuelos, tíos, primos, vecinos, maestros o amigos de la familia”, expresó.

Asimismo, advirtió que el miedo, las amenazas y la desconfianza hacia las instituciones provocan que muchas víctimas permanezcan en silencio durante años y, cuando finalmente deciden denunciar, enfrentan un sistema que no siempre logra garantizarles acceso efectivo a la justicia.

“Cuando esas niñas llegan a la vida adulta, son muy pocas las que deciden denunciar a quienes las violentaron. Durante la infancia, el silencio suele imponerse por el miedo, las amenazas o la certeza de que nadie creerá en su palabra. Y cuando finalmente se atreven a hablar, con demasiada frecuencia encuentran instituciones incapaces de ofrecerles verdad y justicia. En uno y otro escenario prevalece la impunidad”, manifestó.

Muñoz también hizo énfasis en las secuelas que este tipo de violencia deja en las sobrevivientes, al señalar que sus efectos trascienden la infancia y afectan múltiples aspectos de la vida adulta.

“Las consecuencias acompañan a las víctimas durante toda su vida. Miles de mujeres cargan con trastornos de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño, sentimientos de culpa y un dolor que transforma profundamente su forma de habitar el mundo. Son vidas marcadas por una violencia que permanece sin sanción, mientras quienes la ejercieron continúan, muchas veces, sin enfrentar consecuencia alguna”, indicó.

En su reflexión, la juzgadora advirtió que la falta de sanciones ha favorecido no solo el incremento de los casos, sino también la creciente crueldad con la que se cometen.

“Esa impunidad ha permitido que la violencia sexual contra las niñas no solo aumente en número, sino también en crueldad. Cada vez son más pequeñas las víctimas y, en ocasiones, también más jóvenes los agresores, reproduciendo patrones aprendidos en una cultura que normaliza el dominio sobre los cuerpos de las mujeres y las niñas”, afirmó.

Finalmente, la jueza vinculó su mensaje con el caso que recientemente conmocionó a la sociedad zacatecana, al considerar que representa una oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad colectiva frente a la violencia sexual infantil.

“Hoy, en Zacatecas, muchas personas vivimos con profunda indignación y tristeza lo que ha tenido que enfrentar una niña de apenas diez años. Su historia nos recuerda tantas otras que terminaron diluidas entre el olvido y la impunidad. La ley, por sí sola, resulta insuficiente frente a un horror de esta magnitud si no existe una sociedad dispuesta a romper el silencio, creerles a las víctimas y exigir justicia”, señaló.

“Mientras sigamos pasando de largo, relativizando estas violencias o cosificando a las mujeres desde la infancia, seguiremos enseñando a las nuevas generaciones que nuestros cuerpos son objetos disponibles para el abuso y el desecho. Esa es la verdadera raíz del problema, y también el lugar desde donde debe comenzar su transformación”, concluyó.

El posicionamiento de Mara Muñoz se suma a los llamados que distintos sectores de la sociedad han realizado para fortalecer la prevención, la denuncia y el acceso a la justicia en los casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, así como para impulsar políticas públicas orientadas a la protección integral de la infancia y al combate de la impunidad.

Comparte esta nota:

Noticias Relacionadas