INMORTALES MUNDIALISTAS DE LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA

Juup Derwall continuó el camino trazado por Schön, a quien consideró su mentor. Con la salida de Schön también concluyó la etapa de figuras como Beckenbauer, Müller y Maier, entre otros, por lo que Derwall se vio obligado a realizar una profunda transformación del equipo.

José Ortega

Hace cuatro años, durante el Mundial de Qatar 2022, tuve la posibilidad de escribir una columna mundialista con el objetivo de recordar a aquellos jugadores inmortales que dieron vida a este fenómeno global a lo largo de su historia. Hoy deseo rememorar a aquellos entrenadores que, de igual forma, fueron parte crucial gracias a sus aportaciones tácticas y planteamientos estratégicos, otorgando títulos y logros a sus diferentes selecciones en las 23 ediciones mundialistas disputadas hasta la fecha. Han contribuido a éxitos memorables y son considerados auténticas mentes maestras de la táctica y la estrategia.

En esta primera colaboración sintetizo y destaco la breve biografía del entrenador alemán:

Juup Derwall

Nació el 10 de marzo de 1927 en Würselen. Como seleccionador teutón llegó en sustitución de Helmut Schön, sin haber tenido la oportunidad de dirigir un club de la Bundesliga y con la única experiencia de haber sido segundo entrenador durante nueve años. Como jugador tuvo la fortuna de vestir las camisetas del Aquisgrán y del Fortuna Düsseldorf, equipo con el que llegó a ser internacional con su país en dos ocasiones.

Tras su retiro como jugador, en 1959, Derwall se formó como entrenador. Su primera incursión fue con el FC Biel de Suiza, donde permaneció durante dos temporadas. En 1961 regresó a Alemania, donde dirigió al modesto equipo Schaffhausen. Ocho años más tarde, en 1969, pasó a ser segundo entrenador de Helmut Schön en la selección teutona.

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Juup Derwall continuó el camino trazado por Schön, a quien consideró su mentor. Con la salida de Schön también concluyó la etapa de figuras como Beckenbauer, Müller y Maier, entre otros, por lo que Derwall se vio obligado a realizar una profunda transformación del equipo.

La versatilidad, el vigor y la habilidad de los alemanes tuvieron su primer gran escaparate en la Eurocopa de Roma de 1980, torneo en el que se proclamaron campeones, recuperando el título perdido en 1976 ante Checoslovaquia.

Derwall también dirigió a la selección que consiguió su clasificación de manera exitosa para el Mundial de España 1982. Bajo su dirección, el equipo practicó un fútbol dinámico, de primer toque y gran elasticidad táctica. Entre sus principales figuras destacaban Paul Breitner, a quien Derwall convenció de regresar a la selección tras haberse ausentado del Mundial de Argentina 1978, además de Rummenigge, Briegel, Hrubesch, Schuster y Hansi Müller.

En sus alineaciones acostumbraba utilizar un centrodelantero nato y laterales con una marcada proyección ofensiva, una propuesta innovadora para la época.

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