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INMORTALES MUNDIALISTAS DE LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA | STEFAN KOVÁCS

Ganador de dos Copas de Europa consecutivas frente a equipos italianos como el Inter de Milán y la Juventus, además de la Copa Intercontinental de 1972, refrendó una trayectoria llena de éxitos.

José Ortega

Entrenador rumano, nació el 2 de octubre de 1920 en Timisoara, localidad cercana a las fronteras con Hungría y Yugoslavia de la época. Inició muy joven junto a su hermano Nicolás en el club Oradea a finales de los años treinta. A los 18 años de edad migró para formar parte del club belga Charleroi, donde permaneció hasta 1941, antes del inicio de la guerra.

Finalizada la contienda bélica, radicó en Cluj, donde se casó. Ahí desarrolló su interés por convertirse en entrenador y, para conseguir su diploma, tuvo que estudiar durante cinco años. El mismo Kovács reconoció años después que, para llegar a ser un buen entrenador, se requerían muchos años de preparación para dirigir a grandes campeones.

Ya con su carnet de entrenador, en 1955 ocupó la plaza de segundo entrenador en la selección rumana, bajo las órdenes de George Popescu. En 1958, los directivos de la federación rumana le ofrecieron el puesto de entrenador en jefe, pero motivos personales hicieron que no aceptara tal propuesta. Cuatro años más tarde no resistió la tentación y por fin pudo realizar ese sueño como entrenador absoluto de la selección de Rumania.

Durante más de ocho años puso de manifiesto sus conocimientos y abrió fronteras a sus ideas. Dada su amistad con su homólogo Helenio Herrera, a quien consideraba amigo y maestro, hizo suyas las ideas y principios conceptuales de cantidad e intensidad del fútbol moderno de la época.

En 1970 recibió la oferta de dirigir al Ajax de Holanda, que buscaba entrenador para suplir la salida de Rinus Michels al Barcelona. Tras algunos detalles, fue contratado. Suceder a Michels no era una tarea fácil, y más aún cuando lo esperaba un conjunto plagado de estrellas como Kaiser, Cruyff, Neeskens y Rep, entre otros.

Sus profundos conocimientos y su facilidad para admitir sus propios errores dieron frutos rápidamente. Aunque, obviamente, el equipo estaba conformado básicamente por Michels, en sus propias palabras se trataba de pulir un brillante, tarea nada fácil.

Ganador de dos Copas de Europa consecutivas frente a equipos italianos como el Inter de Milán y la Juventus, además de la Copa Intercontinental de 1972, refrendó una trayectoria llena de éxitos.

Al año siguiente concluyó su contrato con el club holandés y un acontecimiento fortuito, en el que conoció al jefe de Estado rumano, Ceaușescu, puso fin al pacto que tenía con los federativos para volver a Rumania. Ofertas no le faltaban a Kovács y, aunque todo parecía indicar que dirigiría al club AEK de Grecia, decidió aceptar la oferta para dirigir a la selección gala.

En 1974, sus logros le hicieron acreedor a un cargo en la FIFA durante el Mundial de Alemania. El 15 de noviembre de 1975 finalizó su contrato con la selección francesa y volvió a Rumania para desarrollar el fútbol de todas las selecciones nacionales.

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