INMORTALES MUNDIALISTAS DE LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA: VITTORIO POZZO

Vittorio Pozzo posee un historial como entrenador difícil de igualar, ya que fue el primero en conquistar dos títulos mundiales: Italia 1934 y Francia 1938.

José Ortega

Hombre de carácter tímido y reservado, supo poner de manifiesto una fuerte personalidad a la hora de hacer respetar sus decisiones. Es muy conocida la cordial negativa que dio ante la petición de Benito Mussolini de hacer desfilar a la selección italiana en una fiesta de homenaje, ya que consideró perjudicial ese esfuerzo a pocos días del comienzo del Mundial de 1934 en casa, sin someterse a los deseos del dictador italiano.

Pozzo formó parte de una comisión que tenía a su cargo la selección olímpica de 1924. Los directivos vieron en él al hombre indicado de cara al Mundial de 1934 y acertaron, porque detrás de aquel hombre de aspecto humilde se escondía un técnico de primera categoría. Fue el primero en entender que, para que un equipo funcionara, los jugadores debían estar plenamente integrados al grupo. Comprendió que la disciplina era la base del éxito y también la importancia de estudiar a los rivales.

Previo al Mundial, Pozzo rodó al equipo en diversos enfrentamientos internacionales. En dos ocasiones consecutivas, los azzurri participaron en la Copa Internacional, prestigioso torneo de selecciones europeas de aquella época.

Desarme 14 Jun

Vittorio Pozzo posee un historial como entrenador difícil de igualar, ya que fue el primero en conquistar dos títulos mundiales: Italia 1934 y Francia 1938. Además, alcanzó la gloria con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 al frente de la escuadra azzurra. A pesar de esos éxitos, fue duramente criticado por su trabajo.

En la posguerra, Pozzo fue el encargado de reconstruir a la selección italiana, que ya no contaba con las grandes figuras de los Mundiales de 1934 y 1938. Muchos obstáculos se interpusieron en su camino y tuvo que afrontar diversas humillaciones. La última de ellas fue la obligación de participar en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948. El entrenador consideraba que Italia debía abstenerse porque no contaba con un equipo competitivo. Ante su negativa, fue cesado del cargo. Así terminó su exitosa carrera de casi veinte años, coronada con dos títulos mundiales y un campeonato olímpico.

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