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Susana Sánchez Opinión de Susana Sánchez

LA FAMILIA | MAGNIFICA HUMANIDAD

La doctrina de la Iglesia tiene dentro de sus propósitos principales la defensa de la estructura natural de la familia, la custodia de la misma como formadora de valores y su protección frente a las crisis de cada época.

"Ningún sistema genera un corazón que se entrega; el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado"

Papa León XIV

Desde que escuche el título de la nueva carta encíclica del Papa León XIV me encantó, y es que justo custodiar lo humano y rescatar la dignidad de la persona y de la familia en la era de la inteligencia artificial es uno de los objetivos de esta colaboración.

La doctrina de la Iglesia tiene dentro de sus propósitos principales la defensa de la estructura natural de la familia, la custodia de la misma como formadora de valores y su protección frente a las crisis de cada época.

Derivado de estos propósitos y, adaptándose a los nuevos tiempos, el Papa León XIV ha escrito la Encíclica Magnifica Humanitas, la cual aborda el tema de la Inteligencia Artificial y su papel en el sostenimiento de la dignidad humana frente a los riesgos del aislamiento tecnológico y el reemplazo de actividades formativas, intelectuales, emocionales y psicológicas.

La esencia del documento es la custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, poniéndola como una herramienta que es útil si, pero que está influyendo cada vez más en la vida, moldeando decisiones y cambiando la forma en que se obtiene una calidad de vida que no siempre es la real.

El Papa pide liberar la IA de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, exclusión o muerte e invoca el buen uso y el desarme de las tecnologías para que se pongan al servicio del bien común.

La encíclica habla de las cosas nuevas que desafían a la humanidad y que transforman una herramienta, en principio útil, en un arma de dos filos que puede abonar pero que también nos ofrece salidas falsas ante las necesidades básicas de la humanidad.

El nacimiento de esta Encíclica responde a la necesidad imperiosa de contrarrestar los riesgos que la mala utilización de la IA presenta en la vida, nace de la escucha de voces inquietantes sobre sistemas cada vez más autónomos, prácticamente fuera de todo control humano sobre algoritmos que pueden afectar ámbitos como la salud, el trabajo y la seguridad basándose en datos no verificados, en injusticias y en falsedades.

La inteligencia artificial, como todo lo que hay en el mundo, debe estar orientada a la mejora personal y social, respetando la dignidad de cada persona y siendo utilizada con mucha conciencia y responsabilidad, con cautela y con principios éticos que nos ayuden a ser mejores, la innovación debe coadyuvar y liberar, no a sustituir las actividades humanas que le dan un sentido a nuestra existencia.

Por eso la Iglesia desea, «con humildad y franqueza», participar en el diálogo sobre la IA: «No tenemos respuestas técnicas, ni pretendemos sustituir a quienes tienen la competencia necesaria señala el Papa, pero aportamos una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita desesperadamente: cada persona es única e insustituible, un sujeto libre e inteligente dotado de conciencia, capaz de buscar a Dios, de servir a los demás y de cuidar de nuestra casa común».

Por último, el Papa desea que el lanzamiento de Magnifica Humanitas pueda dar inicio a una época de artesanos de la esperanza donde todos aprendamos a escucharnos unos a otros, a afrontar con valentía los desafíos del presente y a cooperar en la construcción de una sociedad más humana y fraterna.

Les invito a todos mis lectores a leer con detenimiento este documento que es una verdadera joya que nos invita a permanecer profundamente humanos frente a las máquinas y rescatar nuestro valor ontológico como hijos de Dios.

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