LA LLUVIA GOLPEÓ AL CAMPO
El campo zacatecano trae la tormenta por todos lados. Si no es el granizo, son las lluvias; si no es el clima, son los precios que andan por los suelos. ALBERTO DE SANTIAGO MURILLO pintó un panorama que preocupa de verdad: de las cinco mil hectáreas sembradas de chile, la mitad prácticamente ya se perdió entre fenómenos climatológicos, falta de recursos y enfermedades. Y para acabarla de amolar, quienes sí lograron sacar cosecha ahora tienen que venderla a precios que apenas alcanzan para recuperar una parte de lo invertido. El productor trabaja, arriesga y espera todo el año para que al final el negocio se lo lleven otros. Como dice el dicho, al que madruga no siempre Dios le ayuda cuando el mercado está chueco. Lo preocupante es que esta crisis ya alcanzó a Fresnillo, Morelos, Calera y Villa de Cos. Si el campo se cae, no pierde sólo el agricultor; pierde todo Zacatecas.