LOS QUE NO SE BORRAN NI CON EL TIEMPO

Ramona Verde
LOS QUE NO SE BORRAN NI CON EL TIEMPO

Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero ISMAEL GUARDADO fue de esos raros milagros que sí hicieron que Zacatecas alabara a uno de los suyos antes y después de partir. A un año de su muerte, la raza de la cultura, la UAZ y el Centro de la Gráfica volvieron a desempolvar la memoria para recordar al artista que dejó murales, grabados y esculturas regados por la ciudad como quien deja semillas pa’ que florezca el orgullo. Y no es poca cosa, porque mientras muchos políticos apenas dejan bardas descarapeladas y promesas mohosas, ISMAEL dejó arte del bueno, de ese que hace que la gente levante la mirada y diga “mira nomás qué chulada”. Ahí están JOVITA AGUILAR y FERNANDO JIMÉNEZ recordando que el legado del maestro todavía ni se termina de contar. Como dicen las abuelas, comadres: árbol que da sombra, aunque se seque, nunca se olvida.

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