MANTIENE FRANCISCO BALTASAR TRADICIÓN DE LA MELCOCHA
En medio del movimiento constante del mercado González Ortega, Francisco Israel Baltasar Jiménez preserva la elaboración tradicional de la melcocha, un dulce típico cuya preparación requiere técnica, tiempo y conocimiento transmitido por generaciones.
ZACATECAS, ZAC.- En medio del movimiento constante del mercado González Ortega, Francisco Israel Baltasar Jiménez preserva la elaboración tradicional de la melcocha, un dulce típico cuya preparación requiere técnica, tiempo y conocimiento transmitido por generaciones.
El artesano, quien pertenece a la sexta generación de una familia dedicada a este oficio, aprendió desde temprana edad el proceso de elaboración. Recordó que a los seis años comenzó a involucrarse en la actividad, observando y practicando junto a sus familiares.
Explicó que la melcocha se elabora a partir de “miel cocida”, que puede provenir de abeja, maguey o piloncillo, y que su preparación no utiliza moldes, ya que cada pieza se trabaja manualmente mediante estiramientos y movimientos continuos que definen su forma final.
Detalló que el proceso puede tomar varias horas en piezas sencillas, mientras que las más elaboradas, como figuras o canastas, requieren incluso días de trabajo, debido a la precisión que demanda alcanzar el punto adecuado de cocción y textura.
Baltasar Jiménez señaló que este oficio tiene raíces que se remontan a finales del siglo XVIII, cuando comenzó a desarrollarse junto con la expansión de la caña de azúcar, y destacó que, en sus orígenes, el conocimiento se transmitía de manera colectiva entre las familias.
Indicó que, aunque la tradición enfrenta retos ante los cambios en los hábitos de consumo, la melcocha continúa vigente gracias al interés de personas que la buscan por tradición, curiosidad o gusto.
Asimismo, comentó que sus productos han llegado a otros lugares fuera del país, lo que ha permitido difundir este dulce como parte de la identidad cultural local.
Finalmente, subrayó la importancia de mantener viva esta práctica artesanal, al considerar que representa no solo una actividad económica, sino también un legado cultural que se conserva a través del trabajo cotidiano.