NI EL K-POP SE SALVÓ DE LA GRILLA
Vaya revuelo el que se armó con la visita de BTS al Palacio Nacional. Miles y miles de fans llenaron el Zócalo para ver aunque fuera de lejitos a los artistas surcoreanos junto a CLAUDIA SHEINBAUM en el balcón presidencial. Aquello parecía final de Mundial, comadre. Pero mientras unos gritaban de emoción, otros no tardaron en torcer la boca. El colectivo ARMY MÉXICO acusó que se le dio un uso político a la presencia de la banda y pidió que los artistas se mantengan alejados de temas institucionales. Y por si faltaba leña al fuego, también salió PRENSA CIMAC a reclamarle a la presidenta que sí hubo tiempo para BTS, pero no para reunirse con mujeres buscadoras, defensoras y periodistas que desde diciembre vienen pidiendo audiencia. Ahí es donde el asunto se puso delicado, porque una cosa es el espectáculo y otra la percepción pública. Y ya sabe cómo es esto: en política, hasta la sonrisa más inocente puede convertirse en gasolina para la crítica.