MES DEL TESTAMENTO
Issac Félix Opinión de Issac Félix

PALABRA VIVA | ¿Y SI ESA OVEJA ERES TÚ?

Hay momentos en la vida en los que podemos estar rodeados de personas y, aun así, sentirnos profundamente lejos.

“Aunque te hayas alejado de Dios, Cristo sigue buscándote para llevarte de regreso a casa”



Hay momentos en la vida en los que podemos estar rodeados de personas y, aun así, sentirnos profundamente lejos. Lejos de Dios, lejos de aquello que alguna vez creímos, incluso lejos de nosotros mismos. A veces nos alejamos poco a poco, casi sin darnos cuenta; otras veces, nuestras propias decisiones nos llevan por caminos que nunca imaginamos recorrer.


Pero ¿qué sucede cuando nos damos cuenta de que estamos lejos? ¿Dios simplemente nos deja ahí?


Jesús contó una historia sencilla, pero con un mensaje profundo. Habló de un pastor que tenía cien ovejas y una de ellas se alejó hasta quedar perdida. El pastor no la dio por perdida ni decidió que las otras noventa y nueve eran suficientes. Salió a buscarla y, cuando finalmente la encontró, la cargó sobre sus hombros y regresó lleno de alegría.


Con esta historia, Jesús estaba hablando de algo que también puede sucedernos a nosotros. Hay personas que se han alejado de Dios, quizá poco a poco, quizá después de tomar decisiones que las llevaron por un camino diferente. Y aunque puedan sentirse olvidadas o demasiado lejos para regresar, Jesús quiso mostrar que Dios no las considera una causa perdida, al contrario, las busca y desea que vuelvan a Él.


Por eso Jesús dijo en Lucas 15:7. “Hay gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente”. El arrepentimiento significa reconocer que hemos tomado un camino que nos aleja de Dios, volvernos hacia Él y confiar en su perdón, el gozo está en que alguien que estaba lejos decide regresar a Dios, pues cuando una persona se pierde, Él no deja de buscarla.


Y quizá aquí comienza algo que puede tocarnos personalmente, porque la historia no habla solamente de alguien más, habla de nosotros. La Biblia dice en Romanos 3:23. “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. El pecado no solamente significa cometer errores; rompe nuestra relación con Dios y nos lleva por caminos que terminan alejándonos cada vez más de Él.


Sin embargo, Dios no decidió abandonarnos en esa condición. Jesús mismo dijo en Lucas 19:10. “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Esa es la buena noticia del evangelio: Dios tomó la iniciativa para acercarse a nosotros, no esperó a que fuéramos perfectos ni a que encontráramos por nosotros mismos el camino de regreso.


Por amor, envió a su Hijo y así lo dice en Juan 3:16. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. Cristo vino a hacer por nosotros lo que nosotros no podíamos hacer por nosotros mismos. En la cruz llevó nuestro pecado y abrió el camino para que pudiéramos reconciliarnos con Dios. Romanos 5:8 lo deja claro. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

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Por eso, regresar a Dios no significa simplemente intentar ser una mejor persona, significa reconocer que necesitamos a Cristo, arrepentirnos de nuestro pecado y confiar en Él. La Escritura dice en Hechos 3:19. “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados”.


Quizá alguien que lee estas palabras se siente lejos de Dios. Tal vez ha cometido errores, ha vivido de espaldas a Él o piensa que ya no puede regresar. Quizá la culpa le ha hecho creer que Dios ya no quiere recibirlo. Pero Jesús sigue diciendo en Mateo 11:28. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.


Sabes…La oveja no encontró el camino por sí sola, el pastor salió a buscarla, y esa es una de las verdades más hermosas del evangelio; cuando nosotros estábamos perdidos, Dios tomó la iniciativa de buscarnos.


Cristo está llamando a tu corazón. No ignores su voz, no pienses que estás demasiado lejos. Tus errores no son una razón para esconderte de Dios; son precisamente una razón para acercarte a Cristo.


Porque cuando un pecador se arrepiente, el cielo se alegra. Una vida es rescatada, una relación con Dios es restaurada y alguien que estaba perdido vuelve a casa. La pregunta, entonces, no es si Dios está dispuesto a recibirte. En Cristo, ya extendió sus brazos hacia ti.


Cristo vino a buscarte…


Dios bendiga tu vida…nos leemos en 15 días.


*Discípulo de Cristo


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