ZAIRA Y EL JUEGO DE LAS SOMBRAS
Y hablando de política, comadres, que ZAIRA VILLAGRANA ya se metió al ruedo y no precisamente a ver los toros desde la barrera. Viene con su discurso de cambio, diciendo que no se vale que los mismos de siempre sigan partiendo el pastel, aunque ella misma salga del mismo horno. Ahí está el detalle, diría el clásico, porque la gente no es tonta y sabe reconocer cuando le quieren dar gato por liebre. Eso sí, hay que reconocerle que le está hablando directo al hartazgo de la gente, tocando temas que duelen como la inseguridad y la falta de oportunidades. Pero una cosa es hablar bonito y otra muy distinta armar un plan que aguante vara. La pregunta que flota en el aire es si de veras puede ser diferente o si nomás es cambio de caras. Porque ya ve, comadre, el que mucho promete, luego anda escondiéndose cuando toca cumplir. Pero también hay que decirlo claro: en un terreno donde pocas mujeres han tenido voz y mando, se necesita valor para dar el paso, y eso, guste o no, ya es ganancia.