Opinión de
Tanya Ortiz
A q u e l a r r e | Las escuelas ¿Un lugar seguro?
A q u e l a r r e | Las escuelas ¿Un lugar seguro?
“Sigue siendo nuestra responsabilidad como adultos, ayudarlos a tomar las más adecuadas para su vida, su entorno, sus compañeros y familia”
Tanya Ortiz *
Con asombro y tristeza hemos visto una gran cantidad de casos en los que se han registrado tiroteos en escuelas de distintos países, sobre todo en Estados Unidos, donde la posesión de armas de fuego es legal.
Pero México no está exento de ello y baste recordar el caso de Monterrey, el del niño de primaria que disparó contra un compañero y su maestra, y luego se quitó la vida. ¡Niño de primaria!
Vuelve a nosotros el asombro, la tristeza y preocupación con el caso del menor de secundaria que fue detenido por las autoridades municipales por la portación de un arma de fuego dentro de la escuela y varios de sus compañeros se dieron cuenta porque el jovencito la sacó, aunque no queda claro si solo para presumirla o amedrentar a alguien.
En todo caso, la situación recae en lo mismo: un menor de edad, armado, dentro de una escuela, un espacio que, se supone, debe ser seguro para la comunidad estudiantil, llámese estudiantes, maestros y personal administrativo.
Pero como bien lo dice la CDHEZ: no revictimicemos a los involucrados. Si bien un jovencito de entre 12 y 15 años ya tiene mayor conciencia de las consecuencias de sus actos y por ello puede ser objeto de una sanción penal, privativa de su libertad, también hay atenuantes que permiten descargar la responsabilidad de lo que hacen.
El arma no llegó a sus manos por arte de magia. ¿De quién es? ¿Quién se la facilitó? ¿Con quién se junta? ¿Cuál es el entorno en el que vive?
Son solo algunas de las preguntas que rondan por la cabeza de los padres de familia que, desafortunadamente, lo primero que piensan es en culpar a los padres del menor.
Y no resto responsabilidad, pero recordemos que los jóvenes son entes independientes a quienes no tenemos en la mira el 100% del tiempo, que están varias horas en la escuela conviviendo con otros jóvenes, con maestros, que tienen amigos en la calle…
Cuando veo comentarios en los que crucifica a los padres de familia o a los maestros, en los que luego unos a otros se echan la culpa y responsabilidad de lo que hace el menor, no puedo evitar pensar también en aquellos que juran y perjuran que sus hijos no serían capaz de hacer nada malo y resulta que ni unos ni otros son blancas palomitas.
Se supone que después del hogar, la escuela es otro de los lugares más seguros para los niños y jóvenes, pero al igual que las iglesias, es en estos lugares donde más violencia e inseguridad padecen.
No omito que si bien, los niños y jóvenes tienen un criterio propio para poder tomar ciertas decisiones, sigue siendo nuestra responsabilidad como adultos, ayudarlos a tomar las más adecuadas para su vida, su entorno, sus compañeros y familia, en el ámbito que corresponde a cada uno.
Procuremos hacer nuestra parte, todos, no solamente en seguridad, en cultura cívica, cuidado del medio ambiente, respeto, solidaridad… y podremos vivir en un Zacatecas mejor para todos.
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