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Maricarmen Salinas Opinión de Maricarmen Salinas

ORGULLO DE SER DE ZACATECAS

El verdadero orgullo de ser de Zacatecas ❤️ no está únicamente en su extraordinario pasado 🏛️, sino en la decisión colectiva de construir un estado donde el talento florezca 🌱, las oportunidades crezcan 📈 y cada generación tenga razones para quedarse, regresar y seguir escribiendo la historia de esta tierra. 🌄

El Mundial nos recuerda algo poderoso: México tiene una enorme capacidad para mostrarse al mundo. Nuestra cultura, nuestra historia, nuestra gastronomía y nuestra gente despiertan admiración más allá de nuestras fronteras. Durante estas semanas, el país se convierte en punto de encuentro, en anfitrión y en escaparate internacional.

Pero cuando termine el último partido, la pregunta verdaderamente importante será otra: ¿qué queremos que el mundo recuerde de México y de estados como Zacatecas? ¿Sólo sus paisajes, sus edificios históricos y sus tradiciones, o también el talento de su gente?

Zacatecas tiene una vocación turística indiscutible. Su arquitectura, sus calles, su cantera, sus pueblos mágicos, su música y su historia hacen de nuestro estado un lugar único. Quien visita Zacatecas difícilmente se va sin llevarse algo en la memoria. Sin embargo, el orgullo de ser zacatecano no puede sostenerse únicamente en lo que heredamos del pasado; también debe construirse desde lo que somos capaces de crear hacia el futuro.

Durante décadas, Zacatecas ha exportado una de sus mayores riquezas: su gente. Jóvenes, profesionistas, trabajadoras y trabajadores han salido del estado en busca de oportunidades. Muchas y muchos han llevado el nombre de Zacatecas a otras entidades, a Estados Unidos y a distintas partes del mundo. Eso también es motivo de orgullo, pero no debería ser nuestro único destino.

El verdadero reto es que Zacatecas deje de ser visto sólo como un estado que expulsa talento y comience a consolidarse como un estado que lo forma, lo retiene, lo impulsa y lo proyecta. Un estado que no sólo exporte personas, sino también ideas, innovación, cultura, conocimiento, productos con valor agregado y nuevas formas de desarrollo.

Ahí está una de las grandes tareas del presente. La Cuarta Transformación ha insistido en que el desarrollo no puede concentrarse en unos cuantos territorios ni beneficiar sólo a unos cuantos sectores. Transformar también significa abrir oportunidades donde antes había abandono; significa mirar al campo, a las juventudes, a las comunidades migrantes, a las mujeres, a las pequeñas empresas, a las universidades y a quienes todos los días sostienen la economía local.

El Mundial puede ser una gran vitrina para México, pero también debe ser una oportunidad para pensar qué tipo de país queremos proyectar. No basta con que nos visiten; necesitamos que nos reconozcan como un país capaz de generar bienestar, creatividad y futuro. Y Zacatecas tiene mucho que aportar a esa conversación.

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Nuestro estado no sólo tiene vocación turística. Tiene talento joven, universidades, historia minera, producción agrícola, riqueza cultural, industrias creativas y una comunidad migrante que mantiene vivo el vínculo con su tierra. Todo eso puede convertirse en una estrategia de desarrollo si se acompaña de políticas públicas, inversión, infraestructura, conectividad, educación y visión de largo plazo.

El turismo debe ser una puerta de entrada, no el punto final. Que quienes lleguen a Zacatecas conozcan su belleza, sí; pero también que descubran un estado con capacidad productiva, con jóvenes preparados, con mujeres emprendedoras, con comunidades que crean, trabajan y resisten. Que vean no sólo un destino para visitar, sino un lugar desde donde también se puede construir futuro.

El orgullo de ser de Zacatecas no debe quedarse en la nostalgia. Debe convertirse en proyecto. En la posibilidad de que una joven no tenga que irse para encontrar empleo. En que un estudiante pueda imaginar su vida profesional dentro del estado. En que una familia migrante vea oportunidades para volver. En que una comunidad pueda transformar sus saberes en desarrollo.

El Mundial pasará, como pasan todos los grandes eventos. Lo que no debe pasar es la oportunidad de preguntarnos qué queremos hacer con la atención que hoy tiene México ante el mundo. Para Zacatecas, la respuesta no puede ser sólo atraer visitantes; debe ser atraer futuro.

Porque el verdadero orgullo de ser de Zacatecas no está únicamente en su extraordinario pasado, sino en la decisión colectiva de construir un estado donde el talento florezca, las oportunidades crezcan y cada generación tenga razones para quedarse, regresar y seguir escribiendo la historia de esta tierra.


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