Abre un sacerdote su parroquia para dar hogar a perros abandonados

Luis Martín Badillo

ECODIARIO


CARUARU, BRASIL.- Cada domingo, antes de que inicie la misa, algunos asistentes miran hacia el altar y encuentran una escena poco común: perros rescatados caminan entre bancas, moviendo la cola, mientras esperan algo más que una bendición. En esta ciudad del noreste de Brasil, el sacerdote João Paulo Araujo Gomes decidió convertir su parroquia en un refugio temporal para perros callejeros, como respuesta directa al abandono animal que se repite en las calles.

La iniciativa nació de forma sencilla. Ante la presencia constante de perros sin hogar alrededor del templo, el sacerdote optó por abrir las puertas y hacerse cargo de ellos de manera provisional. Los animales reciben cuidados básicos y, durante las misas dominicales, son presentados a la comunidad con la esperanza de que alguien decida adoptarlos. No hay discursos extensos ni llamados forzados, solo la convivencia directa entre personas y animales.

El resultado ha sido tangible. Más de 200 perros han sido adoptados gracias a este método, encontrando un hogar definitivo después de pasar por la parroquia. Para muchos fieles, el contacto cercano con los animales cambia la percepción del problema y transforma la compasión en acción concreta.

La respuesta social ha sido mayoritariamente positiva. En redes sociales, la historia ha generado mensajes de apoyo y reconocimiento, destacando la combinación entre fe, empatía y responsabilidad comunitaria. Más allá de la viralidad, el caso muestra cómo una acción local puede convertirse en una solución real frente a un problema persistente.

En Caruaru, los domingos ya no solo son un espacio de oración. También se han vuelto una oportunidad para que decenas de perros abandonados den el primer paso hacia una nueva vida.

Comparte esta nota: