AUTONOMÍA ECONÓMICA DE LAS MUJERES | ZACATECAS: DE LA PACIFICACIÓN AL AÑO DEL PROGRESO

EcoDiario
AUTONOMÍA ECONÓMICA DE LAS MUJERES | ZACATECAS: DE LA PACIFICACIÓN AL AÑO DEL PROGRESO

"Un desafío estructural para la Cuarta Transformación"

María del Carmen Salinas Flores*

Zacatecas atraviesa un momento clave en su historia reciente. El anuncio de 2026 como el Año del Progreso, acompañado de la presentación de la Agenda del Progreso, marca un punto de inflexión tras años en los que la prioridad fue recuperar la paz y atender el profundo deterioro social que dejó una larga etapa de violencia e inseguridad.

Durante más de una década, la entidad enfrentó una de las crisis más severas en materia de seguridad. El crecimiento acelerado de los homicidios, la fragmentación del tejido social y la pérdida de confianza institucional colocaron a Zacatecas en una situación límite. No se trató únicamente de cifras alarmantes, sino de una afectación directa a la vida cotidiana de las comunidades, a la economía local y a las expectativas de futuro de miles de familias.

En ese contexto, la llegada de la Cuarta Transformación implicó un cambio de enfoque: primero la pacificación, después el bienestar y ahora el progreso. La narrativa gubernamental parte de una premisa clara: no puede haber desarrollo sin seguridad ni bienestar sin justicia social. Por ello, el Año del Progreso no se presenta como un punto de partida, sino como el resultado de un proceso previo de reconstrucción institucional y social.

La Agenda del Progreso se estructura en cuatro grandes ejes: seguridad y legalidad; progreso humano y social; economía con oportunidades; e infraestructura para el desarrollo. Su alcance es amplio y ambicioso, pues busca articular acciones sociales, económicas y territoriales que permitan colocar a Zacatecas en una ruta de crecimiento sostenido, alineada con el proyecto nacional de la 4T.

Este planteamiento reconoce que el progreso no puede reducirse a indicadores económicos aislados. La apuesta es generar condiciones para el empleo, fortalecer la inversión productiva, impulsar la infraestructura estratégica y ampliar las oportunidades para las juventudes, sin perder de vista la dimensión social que ha caracterizado al proyecto transformador.

El reto central estará en convertir esta agenda en resultados tangibles para la población. El progreso, en este sentido, no es inmediato ni automático: se construye con decisiones cotidianas que impactan directamente en la vida de las personas.

Desde la Secretaría de Administración tenemos claro que el progreso no se decreta: se administra y se construye. Se construye con orden, con disciplina en el uso de los recursos públicos, con planeación estratégica y con servidores públicos comprometidos con su función. Administrar bien no es solo una tarea técnica; es un acto de responsabilidad social.

El Año del Progreso representa la oportunidad de demostrar que cuando el gobierno funciona, cuando hay coordinación y rumbo, los resultados llegan a la vida cotidiana de la gente. Zacatecas merece instituciones sólidas, eficientes y cercanas, capaces de acompañar esta etapa de transformación con certeza, estabilidad y confianza.

Hoy el estado avanza con bases más firmes. Y desde nuestra trinchera seguiremos trabajando para que ese progreso sea real, ordenado y sostenible, porque administrar bien también es transformar, y porque Zacatecas merece un futuro construido con responsabilidad, visión y compromiso con su gente.

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