CAMINA "LA COLUMNA" RUMBO A SAN JUAN CON FE Y PROMESAS
"La Columna" recorre a pie el trayecto rumbo a San Juan de los Lagos con enfermos en camillas y paradas marcadas por la oración. Entre el frío y el cansancio, la tradición se mantiene viva con historias de promesas, resistencia y fe que se repiten cada año.
ECODIARIO
ZACATECAS, ZAC.- A finales de enero, cuando el frío aún cala y el polvo del camino se levanta con cada paso, peregrinos de distintos estados del país avanzan rumbo a San Juan de los Lagos. El trayecto no responde al turismo ni a la costumbre, sino a promesas sostenidas por la fe.
Entre los caminantes avanza "La Columna", un grupo identificado por su paso lento y solemne. Está integrada por hombres y mujeres de bajos recursos que trasladan a personas enfermas en camillas de madera, fabricadas para resistir el peso del cuerpo y el esfuerzo del camino. Su marcha se detiene en cada “Ave María”, al ritmo de la oración, lo que vuelve el trayecto más largo y exigente.
Quienes conocen esta peregrinación señalan que no se acostumbra cruzarse entre "La Columna" durante sus pausas. La tradición indica que, si alguien queda en medio cuando el grupo descansa y llega el momento de reanudar la marcha, debe avanzar con ellos hasta el siguiente alto. El paso se realiza por los costados, con cuidado, como una forma de respeto.
En esta ruta participa doña Armida, una mujer reconocida entre los peregrinos por acompañar durante años el recorrido y presenciar el paso de generaciones completas. Su presencia es constante desde que los integrantes descienden del camión, mientras organiza descansos, apoya en la alimentación y vigila que nadie se quede atrás.
La ruta incluye puntos como Aguascalientes, La Peñuela, El Salvador, Encarnación de Díaz, Santa María y Trujillos. Desde ahí, los peregrinos realizan el último tramo durante la madrugada para llegar a San Juan de los Lagos y asistir a la primera misa del 2 de febrero.
El desgaste se refleja en pies hinchados, manos agrietadas por el frío y miradas que se pierden en la oscuridad. Aun así, el grupo continúa, sostenido por una convicción que se mantiene incluso cuando el cuerpo no responde. Cada camilla representa una súplica; cada paso, una promesa.
Las historias se repiten a lo largo del camino: enfermos que muestran mejoría, familias que agradecen y caminantes que regresan año con año. Aunque no todas las mandas terminan con el resultado esperado, el recorrido mantiene sentido para quienes lo realizan.
"La Columna" avanza sin prisa ni espectáculo, como lo ha hecho siempre: con devoción, esfuerzo y la certeza de que la fe sostiene el camino.