CELEBRA EL MINERAL LA PURIFICACIÓN CON FE Y TRADICIÓN
El Día de la Candelaria reunió a fieles y peregrinos en la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación con misas, romerías y un cierre de pólvora. Al día siguiente, las peregrinaciones y danzas dieron el toque cultural final a una tradición que mantiene unida a la comunidad.
ECODIARIO
ZACATECAS, ZAC.- El repique de las campanas antes del amanecer y el aroma de la cera encendida marcaron el pulso de una celebración que, más allá del calendario litúrgico, se vive como una herencia compartida. Desde el pasado 25 de enero, la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación se convirtió en el corazón espiritual del Mineral, al albergar el novenario en honor a la advocación mariana que cada año convoca a fieles, familias y peregrinos.
El 2 de febrero, Día de la Candelaria, concentra un profundo significado religioso: se cumplen los 40 días del nacimiento del Niño Jesús, se conmemora la Purificación de la Virgen María y se honra a la Virgen de la Candelaria, advocación originaria de Tenerife, al suroeste de España. En esta comunidad, la fecha se tradujo en una intensa jornada de fe que inició a las 6 de la mañana con las tradicionales mañanitas dedicadas a Nuestra Señora de la Purificación.
Una hora más tarde, la Misa de Aurora reunió a los primeros fieles del día, seguida a las 8:30 de la mañana por la Misa de Consagración. Al mediodía, la celebración adquirió un matiz especial con la Misa por los Hijos Ausentes, dedicada a los migrantes que, aun lejos, siguen presentes en la memoria y las oraciones de sus familias.
Por la tarde, la devoción continuó con la Consagración de los Niños a la Virgen, a las 4:00 pm, y posteriormente, a las 5:00 pm, la Misa de la Vida Consagrada, donde religiosas de distintas congregaciones del Mineral renovaron públicamente sus votos. A esa misma hora partió la tradicional romería desde el templo de San Juanito, avanzando entre cantos y rezos hasta arribar a la parroquia de la Purificación, donde a las 7:00 pm se celebró la misa solemne presidida por el señor obispo Sigifredo Noriega Barceló.
La jornada cerró con una última eucaristía a las 8:30 de la noche y, como broche de oro, un espectáculo de pólvora que iluminó el cielo en las afueras del templo, entre aplausos y expresiones de júbilo.
Los festejos continuaron el 3 de febrero con la peregrinación anual que partió del Santuario de Guadalupe rumbo al Santuario de Plateros, culminando a las 10:00 am con una misa en el templo de la comunidad. Más tarde, a las 2:00 pm, el Monumento a la Bandera fue el punto de partida de la peregrinación del Danzante, en el marco del Día del Danzante. El recorrido concluyó en la parroquia de la Purificación con la Misa del Danzante a las 5:00 pm.
Al finalizar la celebración litúrgica, los grupos de danzantes provenientes de distintos puntos del estado y de otras entidades invitadas ofrecieron una presentación en el atrio del templo, llenando el espacio de color, música y movimiento, y poniendo fin a los festejos en honor a Nuestra Señora de la Purificación.
Así, entre rezos, peregrinaciones y expresiones culturales, la comunidad reafirmó que la fe no solo se celebra, sino que se camina, se danza y se comparte, generación tras generación, bajo la luz de la Virgen que da sentido y unidad a su historia.