Celebra familia Orozco fe y tradición con Reliquia del Niño Dios en Fresnillo
Texto y Foto: Merari Martínez
FRESNILLO, ZAC.- La familia Orozco, residente de Fresnillo, celebra cada 25 de diciembre, una tradición que convierte al corazón de este municipio en un escenario vibrante de fe, música y tradición: su reliquia al Niño Dios. A lo largo de los años, se ha tejido una celebración que no solo es un acto religioso, sino una muestra palpable de agradecimiento, devoción y unión comunitaria.
Esta celebración es, sin duda, uno de los eventos más esperados por los habitantes de la región, quienes se reúnen para rendir homenaje al Santo y compartir una fiesta llena de símbolos y promesas cumplidas.
La historia de la familia Orozco está marcada por la devoción. Durante décadas, han mantenido viva una tradición que honra al Niño Dios y refleja el espíritu solidario de Fresnillo. La reliquia, celebrada con un festín de mole y sopas, es una manda, una promesa cumplida por favores recibidos a lo largo del año. Acompañada de danzas y música, la fiesta se convierte en un agradecimiento colectivo por las bendiciones recibidas.
“Cada año renovamos nuestra fe y cumplimos nuestra manda. Esto es más que una fiesta; es una muestra de nuestra gratitud hacia Dios por todo lo que nos ha dado”, comenta don Juan Orozco, quien junto a su familia organiza cada detalle de este evento. Para los Orozco, la reliquia no es solo una tradición, sino un compromiso con su fe, que se mantiene viva en cada miembro de la familia.
Lo que hace aún más especial esta festividad es que la calle Rosa Moreno, una de las más céntricas de Fresnillo, se cierra por completo para recibir a la multitud dispuesta a compartir este momento de fervor religioso. Durante horas, la calle se convierte en un escenario lleno de luces, música y risas, en un ambiente que combina lo sagrado y lo festivo.
Las danzas de los fieles, al ritmo de tambores y guitarras, inundan la calle, mientras los visitantes disfrutan de los platillos tradicionales preparados con esmero por la familia Orozco. Mole, sopas y guisos representan mucho más que un simple almuerzo: son símbolos de la abundancia y la generosidad recibidas a lo largo del año. Los danzantes, algunos vestidos con trajes típicos de la región, se entregan con devoción.