CONOCE ZACATECAS | PRESERVA EL TEMPLO DE SANTO DOMINGO, MEMORIA HISTÓRICA DE ZACATECAS
Cuando el sol se posa sobre la cantera roja de Zacatecas, el Templo de Santo Domingo parece guardar algo más que silencio y oración. Entre sus muros barrocos, considerados de los más relevantes de la ciudad después de la Catedral, se preserva una historia donde la fe, el poder y la tragedia se entrelazan con el origen mismo de la ciudad minera.
TEXTO Y FOTOS: MERARI MARTÍNEZ
ZACATECAS, ZAC.- Cuando el sol se posa sobre la cantera roja de Zacatecas, el Templo de Santo Domingo parece guardar algo más que silencio y oración. Entre sus muros barrocos, considerados de los más relevantes de la ciudad después de la Catedral, se preserva una historia donde la fe, el poder y la tragedia se entrelazan con el origen mismo de la ciudad minera.
El recinto tuvo su origen en una ermita jesuita levantada en 1616 y dedicada a la Inmaculada Concepción. Con el paso del tiempo, entre 1746 y 1749, el espacio se transformó en una obra representativa del barroco novohispano, labrada en cantera roja y enriquecida con ocho retablos estofados en oro, una sacristía con pinturas coloniales y una imagen de Cristo elaborada en pasta de maíz. Tras la expulsión de los jesuitas, el inmueble pasó a manos de los dominicos, lo que consolidó su valor religioso, histórico y cultural.
Más allá de su riqueza artística, el templo resguarda una historia que transita entre la documentación histórica y la tradición oral. Se afirma que en este lugar reposan los restos de Leonor Cortés de Moctezuma, esposa de Juan de Tolosa, uno de los fundadores de Zacatecas. Leonor habría sido hija de Hernán Cortés y descendiente directa de Moctezuma, marcada desde su nacimiento por la convergencia de dos mundos.
En la antigua calle de Tolosa se ubicó la casa que albergó a lo que muchos consideran la primera familia zacatecana. Ahí, Leonor sostuvo el hogar mientras su esposo exploraba los cerros en busca de plata. La pareja tuvo tres hijos, pero la muerte de Leonor, ocurrida de forma inesperada, dio origen a relatos que aún perduran.
Hoy, mientras la ciudad sigue su ritmo cotidiano, la figura de Leonor Cortés permanece como símbolo silencioso y puente entre dos imperios, cuya historia sigue presente en la memoria de Zacatecas.