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CONVIERTE MISS MALLE SU VOCACIÓN DOCENTE EN LA ESENCIA DE BOOMERANG

Miss Malle construyó un modelo educativo que combina aprendizaje, emociones, límites y empatía; hoy, junto con Miss Nazareth y Miss Vasti, forman el equipo que da vida a Boomerang

Tilsia Carrillo
Foto: Tilsia Carrillo

GUADALUPE, ZAC.- “Los niños no son robots”. Con esa premisa, María de los Ángeles Llamas Campos, “Miss Malle”, ha construido en Boomerang una forma de educar que reconoce los ritmos, habilidades, emociones y maneras de aprender de cada pequeño.

Su relación con la enseñanza comenzó desde joven, cuando impartió inglés en escuelas particulares. Frente a grupo descubrió que una misma estrategia no funcionaba para todos, experiencia que posteriormente definiría su proyecto educativo.

“Cada niño aprende a su manera, tiene su propio tiempo, sus habilidades y sus procesos. Por eso es muy importante acompañarlos y guiarlos en su desarrollo; creo que, más que maestras, somos guías”.

Después de convertirse en madre retomó la educación y comenzó, junto con amigas, una ludoteca que evolucionó hacia una estancia infantil para niños de uno a tres años y posteriormente se incorporó a la Secretaría de Educación como preescolar.

Así tomó forma Boomerang, nombre inspirado en la idea de entregar a la vida algo que, con el tiempo, regresa convertido en aprendizajes, recuerdos, vínculos y muestras de afecto.

“Ahí es donde Boomerang se convierte en un Boomerang. Lo que le damos a la vida, la vida nos lo regresa”, explicó.

Desde 2012, Malle continuó el proyecto de manera independiente, ya incorporado a la Secretaría de Educación, y desde entonces ha acompañado a distintas generaciones en su tránsito hacia la primaria.

El modelo es humanista y personalizado. Además del aprendizaje académico, trabajan el aspecto socioemocional mediante conversatorios, meditaciones y dinámicas para que los niños identifiquen lo que sienten, enfrenten frustraciones y desarrollen seguridad. Una educación respetuosa y amorosa tampoco significa ausencia de reglas: los niños necesitan límites, armonía y estructura como parte de su formación.

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Aunque ella dio origen al proyecto, hoy Boomerang se construye junto con Miss Nazareth y Miss Vasti. Las tres conforman el equipo que diariamente trabaja con los alumnos y comparte una visión de cercanía y respeto hacia la infancia.

Para la elección de quienes forman parte del equipo, Malle no se limita al perfil y la preparación profesional; observa especialmente la empatía y la capacidad de establecer vínculos con los pequeños, pues considera que las maestras terminan por convertirse en figuras cercanas dentro de su vida cotidiana.

Esa relación se refleja en niños que llegan contentos a clases y que algunas veces, incluso después del horario extendido, no quieren marcharse.

La dinámica incluye también a madres y padres, quienes participan en actividades y proyectos que pueden transformar temporalmente la escuela en una feria, un circo o una granja. El objetivo es que exista continuidad entre lo trabajado en el preescolar y la vida familiar.

Malle considera que este modelo puede representar una alternativa frente a esquemas educativos más rígidos, al priorizar el conocimiento de su personalidad, ritmo y forma de aprender.

Entre los retos que enfrenta hoy Boomerang está la matrícula reducida. Malle la relaciona con cambios en la conformación de las familias, cada vez más pequeñas y con menos hijos, pero también considera importante que los padres se den el tiempo de conocer los proyectos educativos antes de decidir qué espacio responde mejor a lo que buscan para sus hijos.

“Creo que hace falta eso, que se den la oportunidad de conocer una escuela tan humanista y personalizada como Boomerang”, expresó.

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