CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | HAMNET / HAMLET

La historia es una adaptación libre y ficcionalizada sobre la vida de Agnes y las hijas e hijo de William Shakespeare y cómo este último logró concebir una de sus obras trascendentales a la posteridad, Hamlet, después de la trágica muerte del hijo.

Edgar Palacios
CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | HAMNET / HAMLET

Hay un extracto de una TED Talk donde uno de mis actores favoritos, Ethan Hawke, aparece preguntando:

“¿Importa la creatividad humana? Bueno, la mayoría de las personas no pasa la mayor parte del tiempo pensando en la poesía, ¿verdad? Tienen una vida que vivir y no les importan los poemas de Allen Ginsberg o los poemas de cualquiera, hasta que su padre muere, van a un funeral, pierden un hijo… y de repente están desesperados por encontrarle un sentido a la vida o si alguien se ha sentido igual de terrible antes, ¿cómo salir de esa niebla?… Y allí es cuando el arte no es un lujo, es entonces sustancia, lo necesitamos”.

Y es en esta entrevista en la que pensé, entre tantas cosas, después de ver el filme Hamnet de la directora Chloé Zhao, quien también produce y escribe junto con Maggie O'Farrell, la autora de la novela del mismo nombre publicada en el 2020 en que está basada. La historia es una adaptación libre y ficcionalizada sobre la vida de Agnes y las hijas e hijo de William Shakespeare y cómo este último logró concebir una de sus obras trascendentales a la posteridad, Hamlet, después de la trágica muerte del hijo.

         La película lleva el nombre del hijo pero quien es la verdadera protagonista no es William Shakespeare, de hecho su nombre o apellido no suenan más que quizá en un par de ocasiones en toda la película pero es interpretado por un ya gran actor que sigue consagrando su camino, Paul Mescal, quien carga con el peso de la mayor parte de la historia y de quien vemos todo a través e sus ojos es Agnes, una poderosa y pura actuación de Jessie Buckley quien merece absolutamente el Oscar, Agnes es la madre, la esposa pero con su propia agenda e incluso poder de hablar y manejar la naturaleza y las plantas como lo aprendió de su propia madre; es expresiva, sensible pero también de no poder comprender a su esposo.

         Su esposo, parco de palabras, no sabe cómo acercarse a Agnes cuando se conocen para poder cortejarla, y es a través de contarle una historia, el mito de Orfeo y Eurídice, una tragedia, con la cual logra cautivarla con su profundidad.

         Hamnet es una historia sobre el duelo, pero también del poder sanador del arte sobre nuestras emociones y nuestras tragedias o alegrías, dirigida de una manera tan exquisita por la directora, con planos fijos, pausados, contemplativos y una bella fotografía, muchas veces a la luz de las velas y otras con luz natural que navega entre fuertes escenas cálidas y cálidas escenas de colores fríos, vaya la paradoja de mis palabras, acompañada de una banda sonora con sonidos tan minimalistas acompañados del sonido de una cítara como la de Orfeo y con notas sostenidas, persistentes que se escuchan como un llanto con un nudo en la garganta constante.

         Si hay una similitud entre Hamnet y otra de mis películas favoritas de esta temporada, Sentimental Value, radica en cómo es por medio del arte que el vehículo nos puede llevar al destino de poder comunicar lo que no podemos hacer con palabras.

Ethan Hawke, quien a inicios de su carrera interpretó a un joven tímido y enamorado que encontró su fuerza y confianza para comunicar sus sentimientos en el poder de la poesía, en su charla (parafraseando) recalca: permitirnos la creatividad humana es de alguna forma permitirnos poder ser nosotros mismos, pues esta es la naturaleza que se manifiesta a través de nosotros.

Espero tengan la oportunidad de ver Hamnet en el cine, pues no solo yo no pude contener mis lágrimas como muchos otros en la sala; a mitad de la película, en medio de una de las escenas más emotivas, una mujer detrás de mí salió de la sala rompiendo en llanto y no regresó; desconociendo la historia detrás, puedo decir que ese es el poder del arte, el poder del cine.

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