CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | MI HISTORIA CON LOS ÓSCAR
Si la memoria no me falla, desde que tenía 10 años ya tenía una tradición cinéfila inconsciente alimentada por los filmes ochenteros y noventeros que transmitían Canal 5 y TV Azteca por las noches y los fines de semana, pero mi primer interés por ver la ceremonia surgió por poder ver las películas de Harry Potter entre las nominadas.
Hace unos días se dieron a conocer las nominaciones de la edición número 98 de los premios de la Academia popularmente conocidos como los Premios Óscar y, lejos de comentar sobre las sorpresas, omisiones o curiosidades de estas, me gustaría hablarles de mi historia personal con esta ceremonia que he seguido como un ritual desde que era niño.
Si la memoria no me falla, desde que tenía 10 años ya tenía una tradición cinéfila inconsciente alimentada por los filmes ochenteros y noventeros que transmitían Canal 5 y TV Azteca por las noches y los fines de semana, pero mi primer interés por ver la ceremonia surgió por poder ver las películas de Harry Potter entre las nominadas.
En noviembre de 2002 compré mi primera revista de Cine Premiere, que a la fecha seguiría haciendo si no es porque dejó de imprimirse desde el año que comenzó la pandemia en 2020; esta revista, que hablaba sobre cine, ayudó a formar en mi inocente joven mente una actitud crítica y de conocimiento sobre cine. Para esos tiempos ya tenía mis géneros favoritos: aventura, suspenso y los incipientes filmes de superhéroes.
Así, cada año comencé a ver la ceremonia de los Óscar consecutivamente, nutriéndome de nombres de actores, directores, categorías y datos que, aunque en ese tiempo si acaso solo había visto dos o tres películas de las tantas nominadas, realizaba mis predicciones de mis favoritas, como en el 2003, cuando escuchaba Eminem y quería que 8 Mile ganara para Mejor Película y Mejor Actor, aunque solo ganó a Mejor Canción “Lose Yourself” y con eso me sentí satisfecho.
Al ir creciendo y madurando, me di cuenta de que los filmes de Harry Potter, si acaso eran nominados, solo a categorías técnicas; el género fantasía no era tomado en cuenta para las más importantes, a excepción de El Señor de los anillos, que en la ceremonia número 76 (2004) “El retorno del rey” se llevó el galardón a Mejor Película y arrasó con otros 10 premios. Así me di cuenta, cuando cursaba secundaria, de que solo películas de drama con temáticas adultas eran las importantes, como el caso de Million Dollar Baby de Clint Eastwood en el 2005, por mencionar un ejemplo.
Así, fui dejando de lado mis expectativas por ver los filmes de Harry Potter entre las nominaciones importantes, pero fui aprendiendo sobre el cine hollywoodense e interesándome en el cine de los tres amigos mexicanos, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñarritu, quienes a principios del siglo XXI comenzaron a ser figuras importantes en estas premiaciones, recordando aquel año del 2007 en la ceremonia número 79, que asistieron juntos a presentar sus filmes respectivamente, Children of Men de Cuarón, El Laberinto del Fauno de Del Toro y Babel de Iñarritu, directores que, como vemos, hasta el día de hoy han permeado y han sido ganadores a mejor director desde el año 2014 y hasta el 2019.
Ya más adulto y con mayor criterio académico, me di cuenta de que en los Óscar se tiende a premiar entre dos opciones: el mérito artístico de un filme, que sería lo ideal, y el mensaje que lanza la película según los tiempos políticos, económicos o sociales que se vivan. Claros ejemplos son el movimiento #MeToo o el #OscarsSoWhite, que demandaba mayor participación de personas de color en la industria, aunque en los últimos años sus posiciones de hecho han sido tibias o incluso renuentes a posicionarse, como en el caso del genocidio de Palestina o con el regreso a la presidencia de Donald Trump y sus políticas raciales. Los pocos artistas que se han posicionado contra esto no les han dado o respetado el espacio para expresarse, como fue el caso del ganador a Mejor Película Internacional por The Zone of Interest en la edición 96.ª. Jonathan Glazer subió a recibir su premio y en su discurso condenó la guerra en Gaza; posteriormente fue criticado por muchos de sus colegas.
Sea como sea, la próxima ceremonia que se llevará a cabo, estaré pendiente viendo las premiaciones con mi caguama y mis palomitas, esperando sorpresas y quizá algunas decepciones.