CRÓNICAS DE LA SALA OSCURA | ¿VAMOS AL CINE? YO INVITO
Ahora que ha comenzado la temporada de premiaciones, es también el tiempo en que llegan a cartelera muchas de las películas que se encuentran nominadas en las categorías principales como Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Actriz, etcétera.
Ahora que ha comenzado la temporada de premiaciones, es también el tiempo en que llegan a cartelera muchas de las películas que se encuentran nominadas en las categorías principales como Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Actriz, etcétera. Es así que, mirando los estrenos de esta semana, me doy cuenta de la gran cantidad de películas que llegaron a cartelera y, de cierta forma, me produce un poco de ansiedad de quizá no alcanzar a ver la mayoría de estas por cuestiones laborales y de tiempo libre.
Y es que, a pesar de mi afición de pensar que la verdadera y más completa ilusión de ver una película la produce precisamente verlas en la pantalla grande, la realidad material también es otra. En promedio, suelo acudir al cine por lo menos una vez a la semana; antes, cuando el tiempo lo permitía, era dos veces por semana; sin embargo, el tiempo, el trabajo, las ocupaciones e incluso la economía no lo permiten y esto me remite a los datos.
Desde la pandemia de covid-19, la asistencia al cine en México ha decaído y no ha logrado reponerse por diversos factores y a pesar de ser uno de los mercados de exhibición importantes en el mundo. Según datos de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), la asistencia pasó de 202 millones de boletos vendidos en 2024 a 187 millones hasta diciembre del 2025; eso sí, un dato curioso es que la asistencia al cine aumentó en el caso de películas nacionales.
Obviamente, muchos de los factores visibles que han hecho que el cine no recupere cifras previas a la pandemia se encuentran en el streaming, pero obviamente ha sido el aumento del precio del boleto anualmente, sumado al destino de tiempo libre de las personas fuera de sus horas laborales. Así es, también estoy decepcionado con lo que se nos quedó a deber a las y los trabajadores con la reforma de las 40 horas, pero política aparte, estos datos hacen sumatoria a que ir a ver una película al cine no forme parte de las prioridades del público mexicano como forma de recreación y uso de su tiempo libre; eso sí, ver películas en streaming sí ocupa un segundo lugar.
En la ceremonia pasada de la entrega de Premios de los Globos de Oro, el actor danés Stellan Skarsgård recibió el Premio a Mejor Actor por su participación en la película noruega Sentimental Value, una película extranjera hablada en noruego la mayor parte y sobre todo de poco presupuesto. En su discurso de agradecimiento agregó: “…estoy muy feliz por esto porque se trata de una pequeña película noruega, sin dinero para publicidad ni nada parecido, que ha conseguido llegar al mundo de esta manera. Y ojalá la veáis en una sala de cine, porque los cines son ahora una especie en peligro de extinción. Un cine donde se apagan las luces y, poco a poco, compartes el pulso con otras personas. Eso es magia. El cine debería verse en los cines". Todo esto en una sala presente de ejecutivos de Netflix que pretenden comprar la productora de cine Warner Brothers y monopolizar la producción y distribución de cine a través de su plataforma.
Al igual que yo, creo e invito a la gente a que, en la medida de sus posibilidades, acudan al cine; la experiencia es sublime, abrazadora y, para muestra, dos películas nominadas en varios premios Sinners. Y Una Batalla Tras Otra fueron todo un espectáculo emocionante, visual en todos los sentidos, que verlas en casa no produce esa misma sensación. Por lo tanto, espero que me alcance la vida, el tiempo, el dinero en el bolsillo y sobre todo que no las quiten de cartelera por falta de asistencia esta semana para ver No Other Choice, Exterminio. El Templo de Huesos y Marty Supreme, que aun sin verlas, recomiendo ampliamente.
Edgar Palacios
Historiador y crítico de cine