Dañan actos vandálicos espacios públicos emblemáticos de Zacatecas

Luis Martín Badillo

ECODIARIO


ZACATECAS, ZAC.- Lo que para muchas familias es un punto de encuentro cotidiano amaneció con señales de deterioro. Actos vandálicos afectaron dos de los espacios públicos más representativos de la capital zacatecana: la Alameda J. Trinidad García de la Cadena y el Parque Arroyo de la Plata.

En la Alameda, uno de los corredores más transitados de la ciudad, fueron destruidos varios bolardos de concreto instalados para ordenar el uso del espacio y brindar mayor seguridad a peatones y visitantes. Las piezas dañadas forman parte de la infraestructura pensada para proteger el entorno y facilitar la convivencia en un sitio histórico y recreativo.

En el Parque Arroyo de la Plata, el daño fue menos visible a simple vista, pero con consecuencias directas en el funcionamiento del lugar. Se detectaron afectaciones en la tubería que abastece de agua a los sanitarios y al sistema de riego, lo que compromete el mantenimiento de las áreas verdes y los servicios básicos para quienes acuden al parque.

La Secretaría de Obras Públicas documentó los hechos y comenzó la evaluación de las afectaciones, al señalar que este tipo de daños no solo impactan la infraestructura, sino también la experiencia diaria de quienes utilizan estos espacios para caminar, convivir o descansar.

Los incidentes reabren el debate sobre el cuidado del patrimonio urbano. Son lugares diseñados para el esparcimiento y la vida comunitaria, pero también vulnerables cuando se rompe el acuerdo básico de respeto colectivo.

Desde el gobierno estatal, encabezado por David Monreal Ávila, se reiteró el compromiso de conservar y mejorar los espacios públicos, al tiempo que se hizo un llamado a la ciudadanía para protegerlos como lo que son: bienes comunes que dan identidad y calidad de vida a la ciudad.

Entre concreto roto y tuberías dañadas, el mensaje es claro: la recuperación de estos sitios no depende solo de reparaciones, sino de una corresponsabilidad social que permita que sigan siendo puntos de encuentro y no escenarios de abandono.

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