DESCARTA UNAM RIESGO ESTRUCTURAL POR SISMICIDAD EN ZACATECAS

La UNAM concluyó que la sismicidad en Zacatecas es un fenómeno real y medible en el que coexisten procesos naturales y actividades humanas controladas, pero enfatizan que no existe evidencia científica de riesgo estructural.

EcoDiario
Foto: Cortesía

ZACATECAS, ZAC.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) concluyó que la actividad sísmica registrada en la ciudad de Zacatecas no representa riesgo estructural para viviendas, edificios ni infraestructura urbana, de acuerdo con un estudio técnico-científico elaborado por especialistas del Instituto de Geofísica de la UNAM en coordinación con el Servicio Sismológico Nacional.

El análisis presentado este viernes se realizó entre mayo de 2025 y enero de 2026 mediante una red de estaciones sísmicas de alta precisión instaladas en la zona metropolitana, en respuesta a la preocupación social generada por la percepción de movimientos en distintos puntos de la capital.

Los resultados indican que todas las vibraciones registradas se mantienen por debajo de los límites establecidos en estándares internacionales de seguridad, por lo que no tienen la capacidad de provocar daños en estructuras.

De acuerdo con la investigación, la intensidad de los movimientos fue evaluada a partir de la Velocidad Pico de Partícula, un indicador técnico utilizado a nivel internacional para medir el impacto de vibraciones en edificaciones. En todos los casos analizados, los valores se ubicaron dentro de rangos seguros, incluso en los eventos de mayor magnitud.

El estudio también establece que, aunque algunos de estos movimientos pueden ser percibidos por la población debido a su baja profundidad o cercanía, esto no implica un riesgo real. Los especialistas subrayan que existe una diferencia clara entre la percepción de las vibraciones y su capacidad de generar afectaciones estructurales.

En cuanto al origen de la sismicidad, los investigadores identificaron la coexistencia de eventos naturales y fenómenos asociados a la actividad humana. Del total de registros analizados, 22 correspondieron a sismos naturales vinculados a procesos geológicos propios de la región, mientras que 113 fueron generados por explosiones controladas relacionadas con actividades mineras. Las magnitudes observadas oscilaron principalmente entre 1.0 y 1.5, con un máximo cercano a 2.0, niveles considerados como microsismos de baja energía.

El comportamiento de estos eventos también permitió distinguir su origen. Mientras los sismos naturales se presentan de manera esporádica y sin un patrón definido, las vibraciones asociadas a voladuras muestran horarios específicos, principalmente entre las seis y ocho de la mañana, así como entre las seis y ocho de la noche, lo que coincide con operaciones programadas.

El análisis espacial identificó una mayor concentración de eventos en la zona norte de la ciudad y menor actividad en el sur, en ambos casos a poca profundidad, lo que facilita su percepción en superficie sin que ello represente un peligro.

Los especialistas concluyen que la sismicidad en Zacatecas es un fenómeno real y medible en el que coexisten procesos naturales y actividades humanas controladas, pero enfatizan que no existe evidencia científica de riesgo estructural.

No obstante, recomendaron mantener el monitoreo permanente, fortalecer la red de observación y continuar con la comunicación oportuna hacia la población para reducir la incertidumbre social.

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