ENTRE CIFRAS Y REALIDADES | LA FORMACIÓN DOCENTE CONTINUA COMO EJE CLAVE PARA LA CALIDAD EDUCATIVA EN LA NUEVA ESCUELA MEXICANA
La formación profesional continua de los docentes de educación básica es un elemento indispensable para garantizar una educación de calidad en el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), ya que este modelo demanda prácticas pedagógicas centradas en la inclusión, la equidad, el pensamiento crítico y el desarrollo integral del estudiantado.
Adrián Nevares
*Dr. en Gestión Educativa. "Liderazgo que inspira, visión que transforma y educación que construye futuro.”
La formación profesional continua de los docentes de educación básica es un elemento indispensable para garantizar una educación de calidad en el marco de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), ya que este modelo demanda prácticas pedagógicas centradas en la inclusión, la equidad, el pensamiento crítico y el desarrollo integral del estudiantado.
La NEM concibe al docente no solo como transmisor de conocimientos, sino como un agente formativo capaz de acompañar procesos de aprendizaje significativos y contextualizados (SEP, 2022).
En este sentido, la actualización permanente permite a los maestros fortalecer sus competencias pedagógicas, didácticas y socioemocionales, necesarias para responder a la diversidad cultural y social presente en las aulas.
Como señala Imbernón (2020), la formación continua es un proceso de reflexión sistemática sobre la práctica que posibilita su transformación y mejora constante.
Desde esta perspectiva, el desarrollo profesional no debe reducirse a la asistencia a cursos aislados, sino entenderse como una estrategia integral de crecimiento académico y personal.
La NEM enfatiza la formación humanista y el compromiso social de la educación, lo cual exige docentes con una sólida preparación ética, crítica y pedagógica (SEP, 2023).
La capacitación continua favorece la apropiación de estos principios, ya que proporciona herramientas para implementar metodologías activas, evaluación formativa y enfoques interculturales que promuevan el aprendizaje significativo.
De acuerdo con Darling-Hammond et al. (2020), los sistemas educativos que priorizan la formación docente logran mejorar la calidad de la enseñanza y reducir las brechas de desigualdad educativa.
Además, la formación continua fortalece la autonomía profesional del docente, al dotarlo de criterios teóricos y metodológicos que respaldan su toma de decisiones en el aula.
Tedesco (2021) sostiene que la calidad educativa depende en gran medida de la capacidad del profesorado para innovar, investigar y adaptarse a los cambios sociales y pedagógicos.
En conclusión, la formación profesional continua de los docentes de educación básica es un pilar fundamental para materializar los principios de la NEM.
A través de la actualización constante, el profesorado consolida su papel como agente transformador, capaz de promover una educación con sentido humanista, inclusivo y socialmente pertinente.
Invertir en el desarrollo profesional docente es, en consecuencia, una condición necesaria para alcanzar una educación de calidad con impacto real en la formación integral de niñas, niños y adolescentes.