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Adrián Nevares Opinión de Adrián Nevares

ENTRE CIFRAS Y REALIDADES | NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES TRANS: LA EDUCACIÓN EN MÉXICO TAMBIÉN DEBE ATENDER

La atención a las niñas, niños y adolescentes trans representa un desafío urgente para el sistema educativo mexicano.

La atención a las niñas, niños y adolescentes trans representa un desafío urgente para el sistema educativo mexicano. No es un tema que pueda aplazarse ni reducirse a una discusión ideológica; es una responsabilidad educativa y de derechos humanos que exige acciones concretas para garantizar que todas las personas puedan aprender, convivir y desarrollarse en condiciones de dignidad, seguridad e igualdad.

En México, la escuela es uno de los espacios fundamentales para la formación de las juventudes, pero también puede reproducir prejuicios, discriminación y violencia cuando no existen herramientas suficientes para atender la diversidad. Las burlas, el rechazo, el acoso y la exclusión no deben normalizarse como parte de la convivencia escolar. Frente a estas situaciones, el silencio institucional también puede profundizar la vulnerabilidad de quienes las enfrentan.

Por ello, resulta indispensable fortalecer la formación del personal docente, establecer protocolos de actuación, prevenir la violencia y garantizar mecanismos de acompañamiento oportuno. Estas acciones deben considerar el interés superior de la niñez, el respeto a los derechos humanos y la participación de las familias, sin perder de vista las necesidades particulares de cada estudiante.

La urgencia de intervenir no significa trasladar a las escuelas responsabilidades clínicas o especializadas, sino dotarlas de capacidades para escuchar, identificar riesgos, actuar ante la discriminación y canalizar los casos cuando sea necesario. La educación debe anticiparse a los conflictos, no esperar a que el daño esté hecho.

En un país marcado por profundas desigualdades, construir escuelas incluyentes implica reconocer que el derecho a la educación no se garantiza únicamente con una inscripción. También requiere condiciones para permanecer, aprender y participar sin temor a la violencia o al rechazo.

México necesita una educación que no obligue a las personas a ocultar quiénes son para sentirse seguras en la escuela. Atender a las infancias y adolescencias trans es parte de una responsabilidad más amplia: construir instituciones educativas capaces de proteger la dignidad humana, prevenir la discriminación y ofrecer oportunidades reales de desarrollo para todas y todos.

La inclusión no debe quedarse en el discurso. Debe convertirse en formación docente, políticas institucionales y acciones cotidianas que hagan de cada escuela un espacio seguro para aprender y convivir.

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