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Adrián Nevares Opinión de Adrián Nevares

ENTRE CIFRAS Y REALIDADES | PARTICIPACIÓN UNIVERSITARIA, CLAVE PARA CONSTRUIR UN PROTOCOLO EFECTIVO CONTRA LA VIOLENCIA EN LA UAZ

Sin embargo, la eficacia de este instrumento no depende únicamente de su redacción normativa, sino del nivel de participación activa de la comunidad universitaria en su elaboración.

La construcción de un protocolo de actuación para prevenir, sancionar y erradicar todo tipo de violencia en la Universidad Autónoma de Zacatecas representa una oportunidad fundamental para fortalecer la vida institucional y garantizar entornos seguros, respetuosos e incluyentes. Sin embargo, la eficacia de este instrumento no depende únicamente de su redacción normativa, sino del nivel de participación activa de la comunidad universitaria en su elaboración.

Estimular la participación de estudiantes, docentes, personal administrativo y directivo en este proceso es indispensable para construir un protocolo legítimo, pertinente y aplicable a las realidades concretas de la institución. La diversidad de voces permite identificar problemáticas específicas, reconocer dinámicas de riesgo y proponer mecanismos de atención más sensibles y eficaces. Un protocolo construido de manera colectiva no solo responde mejor a las necesidades reales, sino que también genera mayor compromiso para su cumplimiento.

En este sentido, las mesas de trabajo se convierten en espacios clave de diálogo, análisis y construcción conjunta. No basta con estar informados; es necesario involucrarse de manera activa, aportar experiencias, escuchar otras perspectivas y asumir una postura corresponsable. La presencia en estos espacios fortalece el sentido de pertenencia y la responsabilidad compartida en la erradicación de la violencia.

Además, la participación activa contribuye a la formación de una cultura institucional basada en el respeto, la igualdad y la justicia. No se trata únicamente de crear un documento, sino de transformar prácticas, actitudes y relaciones al interior de la universidad. Esto implica reconocer que la prevención de la violencia es una tarea permanente que requiere voluntad, compromiso y acción colectiva.

En suma, la construcción del protocolo en la UAZ debe asumirse como un ejercicio democrático y formativo. La asistencia y participación activa en las mesas de trabajo no es un acto opcional, sino una responsabilidad ética con la comunidad universitaria. Solo a través de la colaboración consciente y comprometida será posible avanzar hacia una institución más segura, equitativa y libre de violencia.

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