Entrega la familia Carrillo Nava reliquia en honor al Divino Rostro
Texto: Cecilia Palacios
FRESNILLO, ZAC.- Mientras la mayoría de la ciudad descansa tras los festejos de Año Nuevo, en el corazón de Fresnillo el aire se impregna de especias, fuego y tradición.
Para la familia Carrillo Nava, este 1 de enero no es solo el inicio de 2026. Es el día marcado para cumplir una promesa sagrada: la entrega de la tradicional reliquia en honor al Divino Rostro.
La historia no empezó hoy. La devoción fue sembrada años atrás por el patriarca de la familia y, con el paso del tiempo, se convirtió en un pilar espiritual que hoy sostiene a todos sus integrantes. Más que una tradición, es un acto que los mantiene unidos, sobre todo cuando la vida les ha puesto pruebas difíciles.
Raquel Carrillo de Hernández encabeza la elaboración de los alimentos. Su labor va más allá de la cocina: cada platillo es memoria, gratitud y fe compartida. Lo que se prepara entre ollas y fogones también se construye con historias familiares y silencios que solo la fe logra llenar.
La devoción de los Carrillo Nava se selló definitivamente tras una prueba que marcó a la familia: la enfermedad grave de uno de sus hermanos. Desde entonces, la reliquia no es solo una costumbre heredada, sino una promesa viva.
Así, mientras la ciudad despierta lentamente al nuevo año, en este hogar la fe vuelve a cumplirse. Sin reflectores ni anuncios, solo con la certeza de que hay tradiciones que se mantienen porque nacen del agradecimiento y la esperanza.