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INMORTALES MUNDIALISTAS DE LA TÁCTICA Y LA ESTRATEGIA | CÉSAR LUIS MENOTTI

El proyecto de Menotti estaba puesto en el Mundial de su país cuatro años después. Revolucionó totalmente los métodos de preparación de la selección, que hasta entonces había destacado más por la improvisación que por la metodología, y una de las condiciones que puso a la AFA fue que los jugadores fueran intransferibles mientras integraran su lista mundialista.

José Ortega

César Luis Menotti. Entrenador argentino, nacido en noviembre de 1938 en Rosario. Se inició como jugador en el club Unión América, el equipo de su barrio natal. En 1961 abandonó sus estudios de química para dedicarse de lleno al futbol. Llegó a ser seleccionado argentino en un partido contra Uruguay, con victoria en el majestuoso estadio de River Plate.

Del club Rosario pasó al Racing de Avellaneda, luego a Boca Juniors y de ahí al Generals de Nueva York, del rey Pelé, y por último al Juventus de Sao Paulo, donde cerró su carrera futbolística. Rápidamente se incorporó a las filas de los entrenadores ocupando el puesto de director técnico. Su momento llegó en 1974, cuando tomó el cargo de la selección argentina.

El proyecto de Menotti estaba puesto en el Mundial de su país cuatro años después. Revolucionó totalmente los métodos de preparación de la selección, que hasta entonces había destacado más por la improvisación que por la metodología, y una de las condiciones que puso a la AFA fue que los jugadores fueran intransferibles mientras integraran su lista mundialista. El único que logró escabullirse de esta norma fue Mario Kempes, pero en su contrato con el Valencia se establecía que el jugador estaría a disposición de la selección cuando esta lo necesitara.

Cubiertas las espaldas ante una posible evasión de los mejores elementos, Menotti se puso a trabajar. No faltaron las críticas, ya que en Argentina, como en otros países, la selección es el centro de atención y de los comentarios de la afición deportiva. Sin embargo, el seleccionador no tomó demasiada importancia al asunto y continuó adelante. Su idea era cambiar la mentalidad demasiado individualista del futbol argentino e incorporar algunos elementos del estilo europeo, especialmente el concepto del futbol total.

El trabajo dio sus frutos y poco a poco se logró la transformación deseada. Los primeros juegos dentro de la primera ronda del Mundial no fueron brillantes, pero se evidenció que la nueva mentalidad de Menotti se había puesto en práctica. Pocas florituras, rapidez en los contraataques y habilidad en los momentos finales de cara al gol. Solo tuvo un traspié frente a Italia, que lo venció con sus propias armas, y luego todo fue un camino triunfal hasta la final, en la cual, con un poco de suerte y con un Kempes inspirado, Menotti consiguió el objetivo que todo el pueblo argentino perseguía: ser campeón del mundo.

A partir de ahí hubo constantes discusiones sobre su futuro como seleccionador. Menotti, cansado de la tensión soportada a lo largo de los cuatro años anteriores, anunció su retirada, pero, a pesar de las muchas ofertas recibidas, decidió finalmente quedarse e intentar revalidar el título mundial en 1982.

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